... Estaba cantado. Al final, tal y como habíamos augurado desde esta columna, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha premiado a Cataluña con un trato de favor en los presupuestos estatales del próximo año, que aunque aún no han sido aprobados por las Cortes, tengan ustedes por seguro que no van a cambiar demasiado de los ya conocidos. Se trata, por mucho que lo nieguen los representantes del PSOE, de una flagrante injusticia que tiene su origen en el desastroso proceso de reforma de los estatutos abierto por un gobernante novato, que creía que concediendo más competencias a los catalanes iba a acabar con el problema de las continuas reivindicaciones. Nada más lejos de la realidad, porque lo que se ha conseguido es instaurar un sistema según el cual un Estatuto fija la cantidad que debe dedicarle a dicha región el presupuesto estatal, es decir, las cuentas de todos. Es, por hablar claro, un robo legal, institucionalizado, que no obedece sino a intereses políticos partidistas y que, si la ley es ley y la justicia justa, acabará por ser declarado inconstitucional. Ello sin contar con que tal sistema se aprobó sin el visto bueno de los responsables económicos de la nación, lo que sitúa aún en peor lugar a los idealistas "fontaneros" del Palacio de La Moncloa. Pero, con todo, eso no es lo peor, sino que, evidentemente, el dinero que llegue de más a Cataluña tendrán que detraerlo de otro sitio, y Canarias, visto lo visto, es una de las posibles víctimas.
... Y es que el color político de las comunidades autónomas se adivina crucial a la hora de destinar las inversiones estatales, un panorama que sitúa en una situación muy complicada a los socialistas canarios, que tendrán que explicar ante la opinión pública el porqué del trato de favor a Cataluña, que aunque con seguridad negarán resulta harto evidente, y consecuentemente el maltrato presupuestario al Archipiélago. Así que pobre López Aguilar y pobre Spínola si las Islas no reciben la media de la inversión estatal en 2008, tal y como se ha estipulado, porque dejaría en evidencia a su partido, que lo más que se ha atrevido a asegurar es que dicha cota de inversión "probablemente" se logrará. Con todo, el PSOE estatal tiene ahora una oportunidad de oro para demostrar que gobierna para todos, que su principal objetivo es el interés general en lugar del partidismo del que todo el mundo le acusa, una acusación que, dicho sea de paso, se basa en abundantes evidencias. Si Rodríguez Zapatero no se anda con cuidado, los presupuestos generales de 2008, los últimos de la legislatura, pueden volverse en su contra, sencillamente porque revelerían que en los últimos años ha habido un trato de favor a una determinada autonomía donde los socialistas defienden unos intereses electorales muy claros. Y los demás, mientras, confiando en que el Estatuto catalán se declare inconstitucional.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD