EFE, Moscú
El mejor jugador del Europeo de Baloncesto, el ruso Andréi Kirilenko, y sus compañeros del equipo, que derrotaron el pasado domingo a España en la final del torneo continental (59-60), fueron recibidos ayer como héroes a su llegada al aeropuerto de Moscú.
A gritos de "Rusia, Rusia" y "Campeones, Campeones", centenares de aficionados con banderas tricolores se arremolinaron en torno a los baloncestistas rusos, que no escondieron su emoción tras conseguir la mayor victoria del baloncesto del país desde la caída de la URSS en 1991.
Kirilenko y Blatt
Los nombres más vitoreados por los presentes fueron el de Kirilenko, que tras una mala temporada en los Utah Jazz condujo a Rusia el triunfo, y el del entrenador de la selección, el estadounidense David Blatt, artífice del milagro.
Blatt asumió hace un año las riendas de un equipo sin ambición y lo convirtió en campeón del continente contra todos los pronósticos y derrotando en su propio feudo al campeón del mundo, España.
Otro de los nombres propios fue el del base norteamericano nacionalizado ruso, John Robert Holden, cuya canasta a falta de dos segundos puso definitivamente por delante a Rusia.
La prensa rusa se hace eco del retorno del baloncesto ruso a lo más alto tras varios años de travesía por el desierto y recuerda que los mejores baloncestistas rusos de la selección soviética campeona olímpica en Seúl 1988 eran originarios de otras repúblicas, particularmente Lituania, como Arvidas Sabonis y Rimas Kurtinaitis, entre otros.
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