NO SÉ DÓNDE HE LEÍDO. Creo que lo dijo un autor desconocido para nosotros, que al parecer vivió por la lejana fecha de 1976, y el pensamiento completo sería, poco más o menos: "La poesía al final se convierte en lo que había sido el principio, maestra de la humanidad. Sólo el arte sobrevivirá sobre las demás ciencias y artes".
Estoy seguro que todos los excelentes poetas que trabajan, que hacen arte aquí, en Tenerife, desde Elsa Hernández Baute, hasta Arturo Macanti, pasando por Juan Antonio López de Vergara, Fco. José González Tosco, Lourdes Sicilia, Graciano Peraita, y Dimas Coello entre otros, estarán totalmente de acuerdo con lo que acabo de decir. He oído definir a la poesía, como aquello que nos sobra en el corazón, y se escapa por nuestros dedos. Bonita definición que en alguna manera explaya el númen creador del auténtico poeta.
Es, como si existiera una jerarquía de valores, donde el primero de esos valores es la poesía, después de la Filosofía, y al final, la ciencia abstracta. Sólo la poesía como fuente inspiradora, puede resolvernos el enigma que quizá plantearía una cuestión dudosa, difícil de resolver, como pudiera ser que el padre amante, el Dios Todopoderoso, pueda permitir el mal, los tremendos desastres de la naturaleza, y toda la maldad que ven nuestros ojos, y palpan nuestras manos, como la hambruna, las guerras, las muertes injustificadas...
Eso no lo puede comprender la razón analítica, y, por eso, entra en juego la imaginación. Entra en juego la poesía, y esa se ha encontrado en algún Salmo del Nuevo Testamento, que explican lo que parece una contradicción. Entra en juego nuestra libertad, y el pecado original. Todo se permitió para poder libremente jugar contra la maldad. Esto es el dualismo mítico-poético que va más allá de la razón, y nos permite expresar de alguna manera lo inexpresable, El misterio del mal escondido, que nosotros desde nuestra libertad podemos vencer.
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