EFE, Madrid
El 14 de septiembre de 1982, Grace Kelly, una singular mujer que ganó un Óscar de Hollywood y luego se coronó princesa, murió en un accidente de tráfico en la sinuosa carretera que conduce a Montecarlo.
Un cuarto de siglo después de aquel trágico suceso, la esposa de Rainiero de Mónaco vuelve a inspirar exposiciones, a acaparar portadas y su figura continúa envuelta en un aura de misterio.
Pocos pueden presumir de que su belleza y popularidad hayan levantado un país entero, pero ese fue el caso de Gracia Patricia Kelly que, aunque fascinó al público en los años cincuenta como Grace Kelly, se convirtió en mito como princesa Gracia de Mónaco.
El pequeño principado mediterráneo ya ha comenzado su ronda de homenajes a la añorada princesa que puso en el punto de mira mundial un escaso territorio, apenas 200 hectáreas, con aspiraciones turísticas convencionales para encumbrarlo como punto de encuentro de la alta sociedad y del lujo, pero también como centro de juego, del derroche y de la especulación inmobiliaria.
La familia Grimaldi ha preparado, en colaboración con la casa de subastas Sotheby's, una exposición con joyas, vestidos y fotografías de Grace que permanecerá abierta del 15 al 26 de octubre en Nueva York. Entre las piezas más codiciadas estará el Oscar que la actriz ganó en 1954 por "La angustia de vivir".
La revista "Life" también le dedicará la portada del número que sale a la venta en estas fechas y en el que muestra fotos inéditas que le fueron tomadas, en plena apoteosis de su belleza, por su fotógrafo oficial, Howell Conant.
El espíritu de Grace Kelly, 25 años después de su muerte, permanece casi intacto.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD