Santa Cruz de Tenerife
A FONDO ROGERLA PASIVIDAD ESTATAL ANTE LA INMIGRACIÓN

Los cayucos se hunden y Zapatero tran tranquilo

El Gobierno estatal empieza a negociar el apoyo a los presupuestos, y buena parte de los fondos irán a parar a Cataluña
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14/sep/07 2:11 AM
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A Paulino Rivero no le falta razón: el interés del presidente del Gobierno estatal, José Luis Rodríguez Zapatero, por todo lo que suene a inmigración en Canarias es a todas luces nulo. Tal vez la situación cambiaría si los canarios hablasen catalán o si los cayucos llegasen a la ría de Bilbao, porque a estas alturas lo que parece del todo evidente, en éste y en tantos asuntos, es que el Ejecutivo socialista trata de forma diferente a las comunidades autónomas y siente una especial predilección por Cataluña. No cabe duda de que si las pateras llegasen a Barcelona, allí estarían el presidente con todo su séquito para aportar soluciones. Pero no, Canarias no es Cataluña, a la que le promete la gestión de los trenes de cercanías al tiempo que se la niega a Madrid. ¿Ustedes saben por qué? No busquen otra respuesta que el trato de favor a determinadas regiones, de la misma forma que el proceso de reforma de los estatutos de autonomía se abrió pensando en Cataluña, y en ese caso concreto acabó con la inclusión de unos porcentajes fijos de inversión estatal que, de aplicarse, supondrían un grave perjuicio para el resto de los territorios. Zapatero es una víctima de los nacionalismos catalán y vasco, sobre todo del primero, pero también de los altos responsables de su partido en Barcelona, que juegan a ser socialistas y nacionalistas a un tiempo porque entienden que de esa forma van a lograr el favor del electorado. Y es que los malos de la película no son ERC, Iniciativa o CiU, organizaciones democráticas y legales que merecen todo el respeto tengan las ideas que tengan. Los malos son los que tienen el deber de decir no cuando es necesario hacerlo, porque el dinero es el que es, y si se va para un lado, deja de ir para otro.

Y es que el Gobierno empieza a negociar el apoyo parlamentario al presupuesto, y mucho nos tememos que Cataluña vaya a recibir un trato de favor. La reciente polémica por las infraestructuras de esa comunidad autónoma, cuyos problemas no son diferentes a los de Canarias o cualquier otra región, será aprovechada por los nacionalistas catalanes para exigir más y por los socialistas catalanes y del resto de España para justificar el porqué de esa abundancia de recursos para una determinada región. Y mientras, al Archipiélago seguirán llegando más y más cayucos, y continuarán muriendo africanos a veinte metros o a veinte millas mientras Zapatero mira hacia otra parte.