EFE, Washington
El presidente de EEUU, George W. Bush, está dispuesto a reducir el número de tropas en Irak, de modo que "cuanto más éxito tengamos, más tropas volverán a casa". Así lo explicó anoche a los estadounidenses en un discurso a la nación a las 21.00 hora local (01.00 GMT de hoy).
A pesar de esta flexibilidad, Bush subrayó que cualquier reducción del contingente estará supeditada "a que nuestros comandantes en el campo de batalla tengan los soldados y la flexibilidad que necesitan para derrotar al enemigo".
"Ahora, gracias a la importancia del éxito que estamos viendo en Irak, podemos empezar a ver cómo nuestras tropas vuelven a casa".
Ello permitirá, según el presidente, volver a reunir a "los que creen que el éxito en Irak es esencial para nuestra seguridad y a aquellos que creen que debemos traer las tropas a casa, que han estado enfrentados".
"Por primera vez en años, los que han estado en lados opuestos en este complicado debate, podrán volver a estar juntos", dijo ayer el presidente a la nación.
Bush explicó además que la paulatina reducción de las tropas cuenta con el apoyo de los líderes iraquíes, que entienden que "para lograr el éxito es esencial que exista un compromiso político, económico y de seguridad, que vaya más allá de mi presidencia".
"Un Irak libre"
Bush defendió en su discurso que "lograr un Irak libre es imprescindible para la seguridad de Estados Unidos", algo que deben compartir todos los estadounidenses.
El presidente se dirigió en su intervención, de manera expresa, a los miembros del Congreso, bajo el control del partido demócrata, a los que instará a "construir juntos una política de fortalecimiento en Oriente Medio".
"Les doy las gracias por suministrarnos los recursos y los fondos cruciales para nuestro ejército. Y les pido que se unan conmigo en apoyar las recomendaciones que ha hecho el general Petraeus, y el nivel de tropas que él ha pedido", dijo Bush a los congresistas.
Esta renovada estrategia de la Casa Blanca, a juzgar por varias encuestas publicadas ayer en EEUU, revelan que Bush cuenta ahora con un mayor apoyo en su estrategia en Irak, aunque no en su gestión global como presidente.
El discurso de Bush recoge las recomendaciones realizadas por el general David Petraeus, jefe de las tropas estadounidenses en Irak, y el embajador de EEUU en ese país, Ryan Crocker.
Petraeus dijo en el Congreso que con el mayor despliegue militar los asesinatos sectarios se han reducido el 50 por ciento en todo el país desde enero pasado, y el 80% si se tiene en cuenta sólo Bagdad.
En cuanto a la falta de avances en la estabilidad política en Irak, Bush argumentó que los iraquíes están "sentando las bases para su reconciliación nacional", aunque "es una dura tarea la que tienen por delante".
La reducción de las tropas a la que se refirió el presidente ha dado nuevos argumentos a los demócratas para las críticas, especialmente para los que reclaman el regreso completo de los soldados.
La senadora y aspirante a la presidencia Hillary Rodham Clinton considera que la medida llega tarde, además de ser inaceptable para el Congreso, de mayoría demócrata, según una carta dirigida a Bush.
Para los demócratas, este discurso de Bush no supone un cambio de estrategia, pues, al final, el nivel de tropas que se alcanzará el próximo verano quedará situado en 130.000 soldados, el mismo que había en enero pasado, antes de que la Casa Blanca decidiera el último incremento de tropas.
Críticas de los demócratas
Además, los opositores se muestran muy críticos con los pocos resultados logrados desde enero, especialmente porque no se ha progresado en la ansiada reconciliación nacional de Irak.
El senador por Rhode Island, Jack Reed, elegido por su partido para responder en televisión al discurso de Bush, insistió anoche en la necesidad de "cambiar de rumbo" y "dejar de poner en peligro a los soldados estadounidenses, solo para darles seis meses más de espacio a los políticos iraquíes".
"Nosotros simplemente no podemos suministrar tropas adicionales ni sostener nuestro compromiso con las tropas en su nivel actual. Tenemos que comenzar a pensar en lo que está en el mejor interés de nuestra nación", dijo.
Además de Reed, el senador John Edwards, que también busca convertirse en el candidato demócrata en las próximas elecciones, compró un espacio televisivo de dos minutos en NBC, para intervenir anoche, inmediatamente después del discurso de Bush.
Sin embargo, las encuestas indican que los estadounidenses creen que algo parece estar cambiando.
El sondeo de NBC y WSJ indica que un 30% de los encuestados aprueba la forma en que el presidente está manejando la situación en Irak, ocho puntos porcentuales por encima del nivel de julio pasado. Además, el 37% de los encuestados cree que la guerra se puede ganar, por encima del 32% que tenía esta opinión en julio.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD