COLPISA, Castellón
La Vuelta a España repuso fuerzas en Oropesa del Mar (Castellón) con el ruso Denis Menchov reconocido como líder indiscutible de una prueba en la que los españoles no han cumplido las expectativas iniciales y tan solo Carlos Sastre, cuarto a 3:02 del líder mantiene las esperanzas de podio, todo con el comentario de fondo de la batalla que libran Alejandro Valverde y la UCI.
No hay duda, Menchov es el gran y claro favorito para proclamarse vencedor de la Vuelta en Madrid si el ruso no sufre una hecatombe en las 11 etapas que restan. Lo admiten todos sus rivales, aunque no faltan los mensajes optimistas, como el de Sastre, que invita a los aficionados "a que sigan pegados al televisor porque habrá sorpresas". Habrá que hacerle caso al abulense.
Por moral que no falte, aunque la general se manifiesta como la prueba del algodón y ésta no engaña. Menchov, ganador en Arcalís y segundo en Cerler, ha sido el único de los favoritos que ha demostrado tal condición y mira a todos sus rivales a partir de los dos minutos, a su compatriota Efinkin y al australiano Evans, por ejemplo, segundo y tercero en el podio provisional.
Después de los fuegos de artificio en los Lagos, con el liderato ficticio de Efinkin, la cronometrada de Zaragoza de 52 kilómetros, en aquella desértica autopista entre Cariñena y la capital maña, desmontó las ilusiones de nombres de mucho peso en el cartel. Y marcó la Vuelta para siempre. Sastre, Samuel Sánchez y Óscar Pereiro salieron escaldados, Menchov tomó impulso.
Los Pirineos no causaron destrozos insalvables, pero Menchov dio sendos golpes de autoridad que le permitieron llegar a la jornada de descanso como líder solido. Óscar Freire, con tres triunfos de etapa antes de marcharse, ha salvado de momento el pabellón español, en el que el veterano Ezequiel Mosquera (Karpin) se ha colado como revelación como quinto en la general.
Queda la segunda parte de la Vuelta, 11 etapas en las que habrá recorrido suficiente para todo, si hay fuerzas. La idea de la organización de poner etapas tan selectivas hasta la primera mitad, tres llegada en alto y una contrarreloj larga, se ha convertido en un peligro de eliminar cualquier tipo de interés hasta Madrid, aspecto peligroso para una prueba que no vive los mejores momentos de su historia.
Al menos, el primer objetivo del director, Víctor Cordero, antes de la prueba, de vivir una Vuelta sin escándalos, se está cumpliendo. El dopaje, a tocar madera, no está siendo protagonista en la ronda española, pero la UCI ya se está encargando de que se mantenga el suspense de la participación de Alejandro Valverde en el Mundial de Stuttgart, una semana después.
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