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Antonio Cruz: "Si me dejan, sigo haciendo lo que me gusta"

El mandador del Llano del Moro, revelando alguna duda sobre la utilidad de la formación, dice: "Si me dan una oportunidad, hago el curso. Pero no veo lógico que ahora, cuando uno lleva un montón de años en la lucha canaria, vengan con esta historia de buenas a primeras, si hasta hoy nadie había pedido títulos".
12/sep/07 01:39
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JORNADA, S/C de Tenerife

Antonio Cruz ha protagonizado pasajes históricos muy brillantes. A punto de cumplir 58 años, tuvo una época excepcional como puntal del máximo nivel. Los más nostálgicos recuerdan su posición de frente, bien agarrado a las dos mangas del pantalón del contrario. Sus contras eran tan precisas como sus acometidas por atravesada, ganchillo y burra. Pero además cogía el muslo con acierto.

La carrera de Antonio Cruz en activo fue larga. Una vez decidió colgar la ropa en el Unión Canteras, ejerció de mandador. Lleva más de 40 años unido a la lucha canaria y ahora pertenece al grupo de entrenadores que carece de titulación de grado medio. Aprecia, con cierta resignación, como se le cierran las puertas para continuar trabajando. Su actual cometido en el CBR Ingeniería Llano del Moro choca con la inmediata aplicación de la norma que exige formación reglada.

A pesar de su temperamento educado, correcto e impregnado de absoluta nobleza, hace un esfuerzo y disiente. Se opone de forma comedida, pero con el aplomo de su experiencia, sabiduría y carácter conciliador. "No me han dado ni una oportunidad para sacarme el título", dice con exquisitez y sin estridencias. "Yo no empecé a entrenar desde el principio de la temporada pasada. Cuando fui a Llano del Moro, por el mes de marzo, me enteré de que se estaba impartiendo un curso para entrenadores y que casi se había terminado. Fue una sorpresa. Por eso no veo lógico que ahora, cuando uno lleva un montón de años en la lucha canaria, vengan con esa historia de buenas a primeras. Hasta hoy nadie había pedido títulos".

Antonio Cruz propone un margen. Sugiere un periodo de adaptación e insinúa la necesidad de una campaña explícita de información personal y directa a todos los posibles implicados. "No entendiendo cómo hay gente que acaba de sacarse el título y protesta para que se aplique la norma", se pregunta.

Confiesa abiertamente que está dispuesto a cumplir con el requisito del curso. "Si me dan la oportunidad, me presento. Lo haré porque la lucha canaria es lo que me gusta. Pero, si no me dejan, me voy para mi casa y veo alguna lucha cuando me parezca, ¿qué otra cosa puede hacer?", interroga con semblante de indefensión.

"No me enteré"

"No me queda otra cosa que protestar y pedir una oportunidad. Porque hasta ahora no me han dado ninguna. Cuando lo dijeron, yo no estaba. Me cogió de sorpresa. De saberlo, lo hubiera hecho. Pero no me enteré y no hice el curso", manifiesta con la misma incredulidad con la que evalúa la utilidad de la formación de técnico medio. "Yo digo, sinceramente, que no vale para nada", sostiene con vehemencia un ex puntal nada irreflexivo y poco propenso a perder el control de sus emociones. "Creo que nadie puede enseñar el modo de sacar una lucha. Y tampoco pienso que me van a decir cómo hacer un toque por dentro o una cadera. Ahora, si las normas son esas y hay hacerlo, pues lo haré. Yo no estoy en contra de la regla ni del sistema, pero sí quiero una oportunidad para adaptarme", sostiene.

Además, Antonio Cruz propone un trato igualitario. Pregunta con la actitud poco beligerante y empática de su personalidad las razones por las que no hay ecuanimidad en la aplicación de la norma. Pone en duda la validez legal del acuerdo al cuestionarse las razones por las que no hay igualdad y equilibrio interinsular. No le parece justo que en otras federaciones insulares ejerzan mandadores sin siquiera poseer el título de monitor. Y describe una posible situación: "En la Liga Regional pueden coincidir dos mandadores con el título de monitor, donde uno de ellos, procedente de una isla menor, será aceptado legalmente, y el otro cuya alienación provoca una situación de incomparecencia al club, se éste es de Tenerife o de Gran Canaria". En realidad lo que describe Antonio Cruz es un caso de discriminación positiva por insularidad. "Por eso, la verdad, es que uno ve cosas que no las entiende", concluye con signos de resignación y docilidad: "Si me dejan sigo haciendo lo que me gusta, porque lo he llevado toda la vida. Es lo que me gusta".

En el fondo, Antonio Cruz espera que el problema se solucione satisfactoriamente. Comienzan a darse los primeros pasos.

otros afectados

Reunión en el terrero Los Mejías

Antonio Cruz, junto con el grupo de monitores en su misma situación, se reunirá mañana en el terrero Los Mejías de Taco. El colectivo ha invitado a una personalidad de la relevancia de Plácido Mejías. La opinión de éste es válida por varias razones. El argumento de más peso a su favor es el arraigo a la lucha canaria que posee, aunque en la actualidad no desempeña cargo alguno en la organización del deporte vernáculo. Y es precisamente este rasgo el que le permite hacer una valoración más objetiva del conflicto de intereses suscitados. La posibilidad de verse relegados por falta de la titulación exigida también afecta a los hermanos Pérez, Toni y José Germán, que desempeñan sus funciones en el Tegueste y el Machado, respectivamente. También vive en la misma inestabilidad Nardo Díaz, que entrena al Arguama.

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