¿Deslealtad?
El Estatuto otorgado que rige la vida del Archipiélago canario afirma que "el Parlamento es el órgano representativo del pueblo canario". Sin duda, si éstas no son sino bonitas palabras, es posible deducir que sus integrantes, colegiadamente, representan la voluntad política del pueblo canario, y sus decisiones emanan, pues, de esa representación.
Tras varios años de discusiones, sus señorías fueron capaces de llegar a un acuerdo de modificación del Estatuto de Autonomía que se elevó al Congreso de los Diputados para su toma en consideración y posterior debate y aprobación; es decir, los representantes del pueblo de Canarias comunicaron qué querían para el Archipiélago de los próximos años, y lo hicieron por mayoría absoluta, como manda la ley.
El Reglamento del Congreso de los Diputados establece cuál es el procedimiento a seguir en estos casos, y cuáles los plazos de cada fase. Aunque se dé con frecuencia que se amplíe el plazo de presentación de enmiendas, lo que se ha hecho con Canarias roza la ignominia. Hasta once veces ha hecho el Partido Socialista Obrero Español que se retrase la discusión de las enmiendas a la modificación del Estatuto. El Congreso de los Diputados de España, al servicio de intereses partidistas, desprecia desde hace un año a Canarias.
No entro a analizar el contenido de las modificaciones que los representantes del pueblo canario aprobaron en la pasada legislatura; no es la pretensión de este escrito ni satisfacen mi deseo de soberanía para Canarias.
Voy más allá, a las actitudes, a la falta de respeto a un pueblo que nunca, y tal vez sea ese el error histórico, se ha mostrado arisco con la potencia colonial. Al desprecio a la voluntad de nuestro pueblo manifestada a través de sus legítimos representantes. Y a que esa falta de respeto y ese desprecio puedan ser protagonizados por José Alcaraz Abellán, Juan Carlos Alemán Santana, Manuela Armas Rodríguez, Julio Cruz Hernández, Marlene Figueroa Martín, Andrés Fuentes Pérez, Gloria del Pilar Gutiérrez Arteaga, Francisco Hernández Spínola, Rosa Guadalupe Jerez Padilla, Amparo Martín Martín, José Ramón Mora Hernández, Teresita Morales de León, María Dolores Padrón Rodríguez, Santiago Pérez García, Anselmo Francisco Pestana Padrón, Juan Santana Gil y Blas Gabriel Trujillo Oramas, los mismos que votaron y aprobaron la Propuesta de Reforma del Estatuto de Autonomía.
Cuando no se hace nada por llevar a buen fin lo que uno ha firmado, se cae en la deslealtad. Cuando se guarda degradante silencio ante las artimañas dilatorias de sus compañeros de partido, se falta a la fidelidad prometida en el ejercicio de sus funciones. El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española dice que quebrantando la fidelidad o lealtad que se debe guardar o tener se comete falta de traición.
Recientemente, el Consejo de Gobierno de Canarias ha solicitado un acuerdo del actual Parlamento que permita lograr, antes de que se disuelvan las Cortes españolas, la aprobación del nuevo Estatuto, tal vez como gesto inteligente de mano tendida al diálogo. Estoy de acuerdo con que nuestro Parlamento se manifieste, pero no para rebajar o mercadear la aprobación, ese tiempo ya pasó, sino para ordenar la retirada de la Propuesta de reforma porque ya está bien de zaherir el orgullo y el honor que bullen en los corazones de todos los canarios. No vale el algo es más que nada, no se debe de dar por buena la táctica humillante de dejar a Canarias para el final.
En esta tierra nadie sobra. Canarias necesita del concurso leal y fiel de todos, porque nuestro futuro está en juego, y porque lealtad y fidelidad es lo que hemos entregado los canarios a lo largo de la Historia, hasta para morir.
Fernando D. Rossi Delgado
(Ex concejal de Santa Cruz de Tenerife)
La Orotava turística
La Villa de La Orotava es, sin lugar a dudas, un reclamo turístico de primer orden en el norte de Tenerife, y del Valle en particular. Cada día, en verano, son miles los turistas que transitan por las calles de la Villa, ya sea en grupos organizados, como por libre; y es que La Orotava ofrece todos los ingredientes para pasar varias horas visitándola, por sus calles pinas (muchas adoquinadas), arquitectura, paisajes y monumentos, que despiertan un gran interés en las muchas personas que diariamente pasan por la Oficina de Turismo solicitando información de todo tipo.
Recientemente ha finalizado una experiencia piloto con ofertas de rutas guiadas por personal cualificado, que ha dado un magnífico resultado y que es de esperar se recupere lo antes posible, porque La Orotava debe ser explicada por la propia gente de la Villa formada para esto, un servicio turístico municipal muy importante, como importante es el número de visitantes. Es una auténtica alegría ver el movimiento de gente por las distintas calles que dan un aire alegre y festivo por lo mucho y bueno que ofrece con ese aire de personalidad y etiqueta de pueblo señero donde los haya: iglesias, Jardín Victoria, con el Mausoleo Masónico, Hijuela del Jardín Botánico, el ayuntamiento en su conjunto, por dentro un auténtico museo, Casa de Los Balcones, Museo de Las Alfombras, Liceo Taoro, Casa Lercaro, Ruta de los Linos, la variedad de balcones canarios, el Museo Iberoamericano, la Casa Torrehermosa y un largo etc.
La Orotava es una joya, que además ofrece un remanso de paz, que rompen cada día los miles de visitantes en orden y respeto, porque la Villa sigue siendo de las pocas poblaciones que aún conserva su centro histórico casi intacto. Y es que La Orotava se ha convertido en una parte importante de referencia del turismo en Tenerife. Razones tiene más que suficientes.
Antonio Expósito
La primera ópera canaria
El viernes día 7, por el canal de TVC y en el telediario de la noche, se dio la noticia de que en el teatro Pérez Galdós se iba a presentar una ópera cuyo autor era de Las Palmas, añdiendo que se trataba de la "primera" ópera canaria. Espero que el término canaria se referirá al archipiélago. Suponiendo, y así creo, que la información es de buena fe, quiero aclarar que la primera ópera canaria o drama lírico data de 1903, presentada en la ciudad de La Laguna en su antiguo teatro Viana, ya desaparecido; su título, "El Cristo de La Laguna", cuyo autor del correspondiente libreto fue mi abuelo, Rafael Vilela Montesoro, con música de los maestros Ricardo Sendra y Braulio González.
Incomprensiblemente, con el tiempo cayó en el olvido; quizá el extravío de las partituras contribuyó a ello.
Con ocasión de la proclamación de Ciudad Patrimonio de la Humanidad, concedida a la Unesco, el Ayuntamiento de la misma, presidido por Elfidio Alonso, encargó la publicación de trescientos ejemplares del citado libreto, que supongo se repartirían entre las diversas instituciones culturales de la isla. Quiero aprovechar la ocasión para agradecer a Elfidio Alonso, en nombre de toda la familia, su atención por este asunto.
Como curiosidad añado que se inauguró también, en el estreno, el alumbrado eléctrico del teatro.
Esta es la realidad y así debe constar para la historia.
José María Vilela Sampol
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