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MOVIMIENTO ISLA QUEMADA

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5/sep/07 07:38
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ANTE LAS GRAVES consecuencias del incendio provocado en la isla de Tenerife el 30 de julio, un grupo de colectivos y ciudadanos hemos decidido unirnos y movilizarnos en un intento de esclarecer las causas y las circunstancias en que se ha producido esta catástrofe.

Nos decidimos a actuar ante la situación de apagón informativo en que nos encontramos un mes después de los acontecimientos. Una vez más, se ha pretendido saldar el asunto con una versión oficial que, como de costumbre, no reconoce ningún fallo o deficiencia en la prevención ni en la actuación contra el fuego, ni asume ninguna responsabilidad técnica o política en este desastre, ni se propone depurarlas en caso de que las hubiere.

Al menos desde 1983, Los Campeches y la cabecera de Barranco Ruiz -declarado Paisaje Protegido- siguen siendo el escenario de reiterados conatos, sin que hasta ahora se haya descubierto y puesto a disposición de la Justicia a sus autores ¡Y ha transcurrido casi un cuarto de siglo desde que empezaron a producirse estos conatos! Sentimos indignación por las torpezas, las deficiencias, la incompetencia y por el hecho de que se quieran enmascarar con el triunfalismo de la versión oficial que no concuerda con los testimonios de los más directamente afectados por la tragedia. Han quedado en el aire muchas incógnitas y muchas cuestiones, por eso queremos saber, más allá de la verdad oficial:

¿Qué ocurrió entre las 10 de la mañana y las 3 de la tarde del 30 de julio? O, como se preguntan en algunos medios: ¿qué ocurrió durante el operativo?; ¿qué circunstancias concurrieron para que el conato se convirtiera en el fuego más voraz que se recuerda en la Isla? Esas primeras horas fueron decisivas. Ahí está la clave de todo lo que vino después ¿Dónde se encontraban la corporación municipal de Los Realejos, la Policía Local, los servicios básicos, en aquellos momentos en que ya empezaba a evacuarse a vecinos de la zona alta del municipio, colindante con el incendio? Puede que no fuese necesaria su intervención en la gestión del incendio, pero se les echó en falta en el ayuntamiento, en las zonas siniestradas junto a los damnificados o en los medios de comunicación; siquiera para tranquilizar a la población en esa situación de emergencia y para mostrar un mínimo de preocupación por la tragedia que se desencadenaba, por enésima vez, en nuestro isla.

Era previsible que, de no controlarse el fuego en un primer momento, éste se extendería hacia el oeste, en la dirección del viento, por San Juan de la Rambla, Icod, Garachico, Los Silos, Buenavista, El Tanque, Santiago del Teide, Chío?, abrasando montes y fincas, arruinando casas y cultivos, poniendo en peligro la vida de muchas personas y causando la muerte a un número indeterminado de seres vivos, entre animales domésticos y fauna silvestre. Se centraron los esfuerzos en acondicionar el cortafuegos que protege el valle de La Orotava, situado al lado opuesto a la dirección del viento; y esto se ha presentado como un gran éxito en la versión oficial ¿Es cierto, como se dice, que al amanecer ya se vio humo, que se avisó sin resultado alguno, que se rechazó la ayuda de bomberos? ¿Contribuyeron las formalidades burocráticas a la descoordinación y desorganización?

Nos preguntamos si se dispone de medios suficientes y adecuados para la salvaguarda de nuestros espacios protegidos. Si el personal laboral posee la formación necesaria y qué criterios de aptitud se siguen en la selección del mismo. La versión oficial achaca a las condiciones meteorológicas adversas toda la culpa del desastre. Pero ¿qué medidas de refuerzo se habían tomado, tanto en vigilancia como en medios de extinción, frente al cambio de tiempo en altura, con vientos fuertes y elevadas temperaturas desde días antes, teniendo además el antecedente de lo que ocurría en Gran Canaria? No se entiende que, estando restringido y supuestamente vigilado el acceso al monte, no se detectase la presencia del pirómano. Más en esos días de alto riesgo. Tampoco se entiende que no se dispusiese de medidas adicionales para la extinción, como un simple camión cisterna ¿Qué material se utilizó en la extinción del conato? ¿Es cierto, como dice la prensa, que el primer operativo de urgencia huyó del conato?

Circula entre la opinión pública la atribución del desastre a la acumulación de materia orgánica en el sotobosque. Es el consabido tema de la no recogida de pinocha. ¿Qué hay de cierto en esto? Esto tiene que explicarse debidamente. Son muchas las preguntas en el aire, las cuestiones a resolver y las responsabilidades a asumir. La depuración de responsabilidades políticas y técnicas no debería obviar la necesidad de una toma de conciencia por parte de la población, de su responsabilidad individual y actuación cívica. Como tampoco puede obviarse la reflexión y la crítica a nuestro modelo de sociedad. Un modelo desarrollista, basado en la especulación del suelo y en la depredación del medio. Modelo del que nuestra isla es un claro exponente. Hemos visto cómo, de modo cada vez más destructivo, se invaden y arrasan espacios naturales y zonas verdes para plantar asfalto y cemento con la idea de un inmediato beneficio económico. O cómo se secan y talan árboles centenarios en el medio urbano porque molestan al tráfico o porque su presencia impide el trazado de una calle o la construcción de un edificio. Lo preocupante de todo esto es que, por desidia o ignorancia, se sigue en un modelo obsoleto que ya ha sido desaconsejado; y, sin embargo, se persiste en la idea de un progreso basado en el consumo desaforado de bienes y recursos, en el endeudamiento y en la dependencia.

El abandono de la agricultura y la ganadería nos ha alejado vertiginosamente de los parámetros establecidos por la F A O (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) para la "soberanía alimenticia" de los países o regiones. Ante la previsión de futuras crisis energéticas, así como de las consecuencias de un posible cambio climático, se recomienda un cambio en los hábitos de vida y consumo; y en esto juega papel decisivo la responsabilidad individual, las decisiones personales. Vivimos en una sociedad errática en la que, a consecuencia de los malos ejemplos, una mente enferma o ignorante puede pensar que es lícito destruir lo que sea con tal de alcanzar sus fines, anteponiendo a todo sus intereses. Aunque se trate sólo de conseguir un contrato laboral con escaso salario, como ha sido el caso del pirómano de Gran Canaria; o como también pudiera serlo el de aquí. (¿Se sabrá por fin esta vez quién ha sido?)

Por todo esto, nuestra solidaridad con los afectados pasa por hacer cuanto esté a nuestro alcance para esclarecer la verdad y aportar soluciones alternativas a este tipo de situaciones pasa por saber la verdad y, por eso, queremos saber.

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