... Será por experiencias anteriores o por temores futuros -más bien me inclino por lo primero-, pero lo cierto es que la vuelta a la actividad política está marcada desde el primer día por la perdurabilidad y vigencia del pacto formalizado entre Coalición Canaria y Partido Popular. Incluso se hacen apuestas. En la anterior legislatura, por si alguien no lo recuerda, el presidente Adán Martín formalizó una entente de gobierno con el líder de los populares, José Manuel Soria, en virtud de la cual el político de la isla redonda se hacía con el mando "blindado" de importantes consejerías, entre ellas la de Industria, que recayó en manos de Luis Soria -el hermanísimo-, o la de Empleo y Asuntos Sociales. El experimento, conforme a los vaticinios, acabó como el "rosario de la aurora", precisamente porque era Soria "mayor" el que agitaba la batuta en la sombra, y porque comenzaron a soplar vientos de escándalo. Y porque llenaron el Ejecutivo de canariones, todo hay que decirlo. Al final, Adán Martín cortó por lo sano, reestructuró su Gabinete con nacionalistas y optó por el entendimiento parlamentario como única fórmula para agotar su enmarañado mandato.
... Ahora, las cosas son diferentes. Lo lógico -por experiencia- sería que Paulino Rivero, el nuevo presidente canario, aguardara a la victoria anunciada de los socialistas en las elecciones legislativas, previstas para marzo próximo, para reconstruir su Gabinete, conformado una vez más por nacionalistas y populares. Pero no lo va a hacer, porque en esta ocasión nada tiene que ganar y mucho que perder. Es decir, Rivero contaba siempre con la ventaja de liderar la formación más votada en el Archipiélago, lo que le permitía ostentar la presidencia autonómica al margen del socio de turno y de lo que sucediera en Madrid, mientras que ahora no es así. Hablamos de una segunda fuerza que "aflojaría" la presidencia -que fue un gran premio a tenor de los resultados- y perdería el control de las áreas más estratégicas. Y nos referimos a un Partido Popular que perdió estrepitosamente los comicios autonómicos y que se congratula y celebra cada día el haber acariciado esas cotas de poder que Paulino Rivero, muy generosamente, ha otorgado a Soria y sus muchachos, incluidas las cuentas de la Comunidad autónoma.
... Tampoco los socialistas -los nuevos, inflexibles y combativos socialistas canarios-, están por la labor de entenderse con nacionalistas o populares. Juan Fernando López Aguilar llegó, vio y venció... y perdió, y se enfadó, y juró venganza y odio eternos a sus rivales. Por eso ha anunciado batalla, tanto desde el banco opositor de Teobaldo Power como desde la alta tribuna a la que aspira en su partido.
El pacto, no lo duden, tiene el futuro asegurado estos cuatro años... y cuatro, y...
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