"Quien se enfada por las críticas, reconoce que las tenía merecidas". Tácito
LO PRIMERO que nos gustaría aclarar, antes de abordar otras cuestiones, es la definición de una palabra que proviene del griego y que hoy da título a este artículo. La palabra fobia atiende en su origen a temor. Tan solo hay que acudir al diccionario de la Real Academia Española para entender que fobia significa aversión obsesiva a alguien o algo; temor irracional compulsivo.
El interés de mostrar el verdadero significado de esta palabra no es otro que el de situar correctamente a los que se confunden al tachar de fobias los escritos de quienes no comparten las ideas que presentan estos días nuestros políticos socialistas.
Creemos que sería un enorme placer para todos que las personas no se equivocasen con lo que dicen o hacen. Es una idea totalmente utópica y, como somos conscientes de ello, asumimos que todos los días vamos a encontrarnos con torpes en todos los ámbitos. Por lo tanto, cuando hablamos de otra persona, sobre lo que hace o dice, no está mal (sobre todo cuando lo expuesto o hecho atañe a los ciudadanos). Nos referimos a personas de interés público como es el caso de los políticos. A lo mejor el problema está en que deberíamos detenernos en aclarar algunos aspectos del significado de la palabra democracia pero consideramos que ello nos llevaría por otros derroteros que no interesan ahora.
A la mayoría le gustaría que los portavoces del Partido Socialista no se comportasen como lo han hecho hasta ahora y así nos podríamos dedicar todos a lo que nos interesa de verdad: que no es otra cosa que conseguir una vida digna (con todo lo que ello conlleva). Como no hacen las cosas bien, tenemos que perder tiempo en criticarles. Tampoco criticar es malo si se proponen soluciones a lo criticado. Por eso, cuando hablamos de lo que no consideramos oportuno del quehacer de los socialistas, proponemos planteamientos factibles y acordes a nuestra realidad. Cuando tachamos a Juan Fernando López Aguilar de "nula inteligencia emocional" no lo hacemos por mero placer, ya nos gustaría contar con una buena oposición. De haberla, seguro que las cosas irían mejor para todos. Su comportamiento durante el pleno de investidura, el cual estuvo marcado en todo momento por insultos reiterados, reflejó su personalidad. Resulta curioso que algunas personas no piensen lo mismo y por ello consideran que nuestros comentarios están fuera de lugar y que llegan a ser más fobias hacia su persona que otra cosa.
Se equivocan y no queremos ser pesados, pero repetimos que ya nos gustaría poder confiar en los políticos socialistas. ¿Cómo vamos a confiar muchos españoles en ellos si ni siquiera los suyos lo hacen? Solo hay que prestar atención a los últimos acontecimientos: al abandonar su partido la socialista vasca Rosa Díez, prueba una vez más que ni ellos mismos confían en su propia política.
En cuanto a las críticas de la ministra de Fomento comentadas en el artículo anterior hay quien se ha atrevido a opinar que no fueron acertadas, pero luego sostiene (este lector) que su cuota de responsabilidad ante la gestión de las infraestructuras en Barcelona es manifiestamente mejorable. ¿Acaso querido lector son las suyas las adecuadas?, quizá sea usted un entendido en la materia? Si no es así, se contradice usted cuando critica a los que opinamos sobre ella. Recordamos que, en la mayoría de los casos, opinamos sobre las actuaciones de los personajes públicos (sobre todo políticos) y no de nuestros vecinos. Igual lo que realmente le moleste es que no tenga la oportunidad que sí tienen algunos de escribir en algún medio de comunicación y por eso arremete contra nuestras palabras. Entenderíamos entonces que no comprenda y agradezca que nos preocupemos por ser generalistas en cuanto a los temas que tratamos y que nos preocupemos por superarnos en todo lo que hacemos. Es por esto último por lo que comenzamos nuestras palabras con citas. Somos capaces de relacionar las cosas de nuestra realidad con otros aspectos y así nos enriquecemos constantemente, algo que recomendamos con total sinceridad. Aprender, estar al día de todo, es bueno. Se lo aseguramos.
Para terminar, ofrecemos a los que nos leen, que se detengan y reflexionen ante la idea de que el silencio no es rentable. Mientras no lo sea, les aseguramos que seguiremos escribiendo siempre que podamos.
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