AGENCIAS, Atenas
Todos los grandes incendios que desde hace una semana arrasan Grecia estaban ayer bajo control y los bomberos trabajaban en extinguir pequeños focos en el sur del país, después de que las llamas hayan dejado daños por valor de 1.200 millones de euros y se hayan cobrado la vida de 64 personas.
El Departamento de Bomberos anunció ayer que el último gran incendio cerca de la localidad de Kato Kotyli, en la península del Peloponeso (sur), "ya no tiene un frente activo y está remitiendo". Pero advirtió de que "aunque nos encontramos en una fase en la que los incendios están remitiendo, eso no significa que el peligro se haya eliminado".
Las estimaciones iniciales del Gobierno indican que al menos 1.500 casas han sido pasto de las llamas en el Peloponeso y en la isla de Eubea, al norte de Atenas, pero se teme que la cifra pueda duplicarse. Además, al menos 4.000 personas se han quedado sin hogar, si bien esta cifra también podría ser mucho mayor.
El primer ministro griego, Costas Karamanlis, prometió ayer reconstruir todas las casas destruidas por los incendios mediante un fondo de ayuda creado por el Estado y contribuciones particulares. Además, precisó que las familias sin hogar serán acomodadas inicialmente en casas prefabricadas. No obstante, Karamanlis no indicó a cuánto ascendería esta operación.
Según el ministro de Finanzas, George Alogoskoufis, la mitad de las infraestructuras agrícolas de las zonas arrasadas ha quedado destruida. No obstante, afirmó que el impacto global en la economía de los incendios será pequeño. Según el ministro, las zonas afectadas contribuyen con un total del 4,5% del PIB. El Ministerio de Economía ha cifrado el coste preliminar de la destrucción en el 0,6% del PIB o lo que es lo mismo, 1.200 millones de euros.
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