COLPISA, Washington
El gobernador de Texas, el republicano Rick Perry, anunció ayer que conmutaba la condena a pena de muerte de Kenneth Foster por cadena perpetua. Este joven delincuente debía ser ejecutado por la tarde, pese a que nunca mató a nadie.
Menos de una hora antes, la oficina de gracias del Estado, cuyos miembros son designados por el gobernador, había recomendado esta decisión por seis votos contra uno, una decisión muy poco habitual en Texas donde este año se cumplieron casi dos tercios de todas las ejecuciones del país.
Una noche de agosto de 1996, Kenneth Foster acompañó a tres individuos, todos de 19 ó 20 años, en una juerga que combinó marihuana y pequeños asaltos. En un momento, uno de ellos, Mauriceo Brown, descendió del automóvil para seguir a una mujer y se encontró frente a su compañero, Michael LaHood. En medio de una discusión, el delincuente disparó, matando a su víctima.
Brown fue ejecutado por ese asesinato, pero Kenneth Foster fue juzgado y condenado al mismo tiempo que él, a la misma pena, por una ley de Texas.
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