Osaka (Japón), EFE Los servicios médicos de los Mundiales de atletismo han adoptado un sistema utilizado por el ejército de los Estados Unidos que, combinando temperatura y humedad ambiental, arroja un índice cromático negro, rojo o amarillo en función del cual una prueba puede ser, incluso, cancelada.
El color negro llevaría a los servicios médicos a proponer la suspensión de la competición. El rojo remite a un peligro potencial moderado para la salud del atleta, y el amarillo recomienda sólo reforzar las precauciones.
El español Juan Manuel Alonso, presidente de la Comisión Médica de la IAAF, aseguró a EFE que en Osaka se lleva a cabo un control riguroso de la salud de los atletas y minimizó los efectos que están teniendo el calor y la humedad.
"En el maratón del sábado hubo 28 retirados, el 29 por ciento, pero en Helsiki, con una temperatura más fresca, se registró un porcentaje del 26 no muy distinto al de Osaka. Aquí fueron atendidos 12 atletas en el maratón y sólo tres en los 20 km. marcha. No son cifras alarmantes", afirmó.
Gunther Weidlinger ha sido el caso más grave a que han tenido que enfrentarse los servicios médicos en Osaka. El austríaco se golpeó la cabeza contra una valla en la primera serie de 3.000 metros obstáculos y, con el rostro ensangrentado, permaneció varios minutos inconsciente en la enfermería. Todavía está hospitalizado, aunque fuera de peligro.
El doctor Alonso admite que en las caídas dentro de la pista pueden influir las condiciones ambientales, la sensación de bochorno que hay dentro del estadio, pero que todavía no hay conclusiones al respecto aunque se está elaborando un estudio.
"Tenemos un sistema de seguimiento y un pronóstico del tiempo con una semana de antelación. Dos horas antes de las pruebas de larga distancia disponemos de datos más concretos y en función de estos el aparato arroja el código negro, rojo o amarillo. Hasta ahora sólo hemos tenido este último", precisó.
Los desfallecimientos que a menudo se producen en el estadio, o en la calle cuando se trata del maratón o la marcha, "normalmente se solucionan con el tratamiento habitual: al atleta se le pone a la sombra, se le controlan las constantes vitales (pulso, temperatura, tensión, glucosa y número de respiraciones) y se le monitoriza. Si no se recupera se procede a la hidratación intravenosa", explicó.
"Pero más de la mitad de los casos", señaló, "se solucionan con hidratación oral. Algunos son más llamativos que graves, como el del ruso Borchin en la marcha, que se desplomó pero tardó poco en recuperarse y logró terminar la prueba".
En dos días de competición sólo tres atletas han tenido que ser evacuados a un hospital, y sólo Weidlinger permanece en observación.
"El Mundial está siendo duro, es evidente, por el calor y la humedad", reconoció Alonso, "pero se están tomando las medidas adecuadas para que el problema esté bajo control, y no se descarta, incluso, suspender una prueba si las condiciones lo aconsejan".
Para el próximo fin de semana, en que se disputan los 20 km. marcha femeninos (viernes), 50 km. marcha (sábado) y el maratón femenino (domingo), el pronóstico meteorológico, anticipa Alonso, es de tiempo nublado y amenaza de lluvia, "de manera que es muy posible que tampoco haya problemas graves".
Por el momento, la profesión de camillero está de moda en Osaka. Rara es la prueba en la que no tienen que intervenir. Los médicos consideran que el problema es más aparente que real, pero la sensación que experimentan muchos atletas, y así lo manifiestan, es de estar compitiendo en el infierno.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD