LOS POLÍTICOS no suelen ser partidarios de reconocer los errores cometidos y adoptar las medidas necesarias para enmendarlos. Eso resta votos porque es una demostración de ineficacia e incompetencia. La decisión habitual es una huida hacia adelante y el que venga detrás que se ocupe del desaguisado, si puede. Es lo que ocurre con la decisión del presidente de los Estados Unidos, George Bush, de invadir Irak errando mortalmente los métodos y, lo peor, la planificación de la situación posterior. Sin olvidar nunca que en el fondo de la cuestión encontramos siempre el control de los recursos energéticos de la región, hay otros dictadores en el mundo y no se invade su país para derrocarlos.
Por eso, quizá, Bush no reconoce el gravísimo error de cómo se han hecho las cosas en Irak. El problema es si tiene arreglo después de los años transcurridos y en plena campaña electoral para elegir al nuevo presidente norteamericano en noviembre de 2008. Las numerosas filtraciones sobre la nula confianza de la Casa Blanca en el trabajo del gobierno iraquí, es otro problema grave a resolver para un futuro con cierta estabilidad. Sobre todo porque el debate abierto para la retirada de las tropas norteamericanas se limita a unos intereses particulares concretos sin sopesar las consecuencias que podrían tener para millones de personas en esa región, suníes, chiíes y kurdos; y para la escena internacional. Se especula con decisiones parciales de retirada de algunas unidades y lo que resulta más negativo para los militares estadounidenses es el debate público que se está produciendo entre comandantes sobre el terreno y generales en su confortable despacho del Pentágono sobre la conveniencia y la forma de replegar a los soldados sin pensar en cómo queda la situación. Otro problema para la credibilidad de los militares es la gestión de millones de dólares para la reconstrucción. El escándalo del colegio industrial de Iskandariyah donde se han malgastado 670.000 dólares es un ejemplo de mala gestión y corrupción, según denuncia The Washington Post. Todos esperan una solución milagrosa el 11 de septiembre con el informe del general David Petraeaus y del embajador Ryan Croker. Muy complicado que semejante polvorín se solucione con un informe sino se asumen errores y se toman las decisiones correctas contando con todos, aunque se pierdan votos. Irak como Vietnam, otro avispero para los norteamericanos que nos afecta a todos.
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