EFE, Estambul
El español Fernando Alonso, doble campeón del mundo de Fórmula Uno, buscará resarcirse este fin de semana, en el Gran Premio de Turquía, de la "afrenta" vivida hace tres fines de semanas en Hungría, donde se le complicó un Mundial en el que su compañero-rival Lewis Hamilton le saca siete puntos.
Alonso llega a Turquía, donde festejará su centésima presencia, con numeros brillantes en los 99 GP disputados anteriormente, que le sirvieron para acumular una amplia colección de éxitos, destacando sus dos títulos mundiales, sus 18 victorias, las 16 "poles" y las 10 vueltas rápidas. El asturiano subió 44 veces al podio y contabiliza 454 puntos. De sus 5.446 vueltas (26.000 kms aproximadamente) en carrera, lideró 1.109 (unos 5.200 kms). Y fue líder en 45 GP.
Motivos suficientes para estar más que contento. Pero Alonso entrará en la centena con cierta amargura, ya que no está a gusto en un equipo que no le ha dado el respeto que se merece -aunque sólo sea por la inversión efectuada para contratarlo- y su relación con Hamilton no es, ni de lejos, la ideal.
Si las tensiones ya se vislumbraban desde hacía tiempo, la "guerra civil" estalló por completo en la última carrera, en Hungría, en el que la escudería McLaren Mercedes lavó todas sus prendas sucias en público.
Hamilton se saltó los pactos internos -la alternancia en la vuelta extra- y después acusó a su propio equipo de perjudicarle en la cronometrada. La FIA se hizo eco de sus quejas y añadió más leña al fuego al sancionar al equipo sin puntos y a Alonso, que había firmado la "pole", con la pérdida de cinco puestos en la parrilla.
En condiciones normales, Fernando hubiese ganado una carrera en la que se tuvo que conformar con el cuarto puesto y tras la cuál tuvo que asimilar el triunfo del inglés, que sirvió para que éste fortaleciese un liderato que hubiera pasado a manos del asturiano.
Por eso, llega a Turquía con ánimo de revancha y con la intención de mejorar los dos segundos puestos que presenta su palmarés en el circuito de Estambul. Pero desconfiado de su equipo y de su patrón inglés, Ron Dennis, que comanda una escudería anglo-alemana en un deporte inventado y regido por británicos, que tienen en su joven paisano al mejor "producto" imaginable de los último tiempos.
A Alonso, que está a siete de los 80 puntos que contabiliza Hamilton, con los dos pilotos de Ferrari, el finés Kimi Raikkonen -segundo en Hungría- y el brasileño Felipe Massa, con 60 y 59, respectivamente, le quedan seis carreras para remontar siete puntos si desea capturar su tercera corona este año.
Después de Estambul, el periplo europeo se cerrará con las dos carreras de Monza (Italia), el 9 de septiembre; y Spa (Bélgica), el 16 del mismo mes. Siguiente estación: Asia, donde se disputan los Grandes Premios de Japón -que pasa de Suzuka al Monte Fuji-, el 30 de septiembre, y China, siete días después, en Shangai; antes de la clausura, el 21 de octubre en Sao Paulo (Brasil), donde el genio astur festejó la consecución de sus dos títulos mundiales.
Pero, el siguiente capítulo se escribirá en el moderno y completo circuito de Estambul, al que el domingo está previsto que se den 58 vueltas, en sentido inverso al del de las agujas del reloj, para completar un recorrido de 309 kms en una pista ancha, de 5.338 metros, en la que se puede adelantar y que tiene en la 8 una de las curvas más espectaculares del Mundial.
Entre los Ferrari y McLaren intentarán colarse los dos pilotos de la tercera potencia, BMW, que confirmó que el alemán Nick Heidfeld y el polaco Robert Kubica seguirán la próxima temporada.
Lo que está por ver, ambos con contrato en vigor, es si lo seguirán siendo también Alonso y Hamilton. En cualquiera de los casos, en la escudería bávara no queda sitio.
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