... Desde el Servicio Forestal del Cabildo de Tenerife se anunciaba ayer que en aras de planificar la limpieza periódica de la media docena de cortafuegos que existen en la Isla y acondicionar los bordes de las pistas forestales, la Corporación insular dedicará casi un millón de euros a la gestión de estos espacios de cara a los próximos cinco años. Una buena noticia, no cabe duda, pues después de lo que sufrió Tenerife como consecuencia del último incendio, nada mejor que poner los medios adecuados para evitar que vuelva a ocurrir algo similar. Tal vez no sea mucho dinero, pues estamos hablando de un desembolso que no llega al millón de euros y que se va a realizar en cinco años. Pero menos es nada. Siendo una buena noticia, sin embargo llama la atención que a estas alturas nadie haya asumido la responsabilidad política de lo que paso aquellos días, pues si bien es cierto que la condiciones meteorológicas influyeron en la expansión del fuego, también lo es que en un primer momento se escucharon frases como que aquello era un simple conato y que en tres horas estaría apagado. Y no fue ningún miembro de los retenes que se encargan de vigilar los montes, sino un destacado dirigente del Cabildo de Tenerife quien realizó tan desafortunada declaración. Tal vez en otro lugar le hubiera costado la cabeza. Políticamente hablando, claro está. Da la sensación de que en un principio no se actuó con la contundencia que requería la situación y que acostumbrados a lo ocurrido en otras ocasiones, se dejaron llevar por la inercia. Craso error.
... Y por si quedara alguna duda de que las cosas no estaban tan bien como a veces nos cuentan, ahora resulta que el Servicio Forestal del Cabildo de Tenerife justifica la citada inversión apuntando que se trata de planificar -cuánto les gusta a algunos políticos utilizar este término para vendernos la moto- a largo plazo con el fin de mantener limpias todas las zonas de la Isla "a modo de mantenimiento". Entonces, ¿qué han estado haciendo hasta ahora? También tienen respuesta para esta cuestión. Pues hasta la fecha se han venido realizando estos trabajos, pero en estos momentos "se trata de rediseñar y priorizar las actuaciones, según las zonas". Vamos que sí, pero no. Quizás es que se explican mal o que el resto de los mortales no tiene buenas entendederas, pero ahí está el incendio, lo abrasado y los diez millones de euros que se van a necesitar -tal vez alguno más- para rehabilitar el área quemada. Por no hablar del valor sentimental de muchas cosas que fueron pasto de las llamas y que no se pueden pagar con dinero. Mientras tanto se sigue esperando que alguien dé la cara y diga públicamente que se cometieron errores -más o menos graves, seguro que los hubo- y ponga su cargo a disposición del superior jerárquico. Porque está muy bien poner los medios a posteriori, pero ¿por qué no se pusieron antes?
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