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Los desatinos de Alan

22/ago/07 01:58
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EFE, Lima

Conocido por su locuaz oratoria y considerado un viejo animal político, el presidente Alan García ha dejado boquiabierto a más de uno por sus desatinadas declaraciones sobre el gran sismo que ha devastado la costa de Perú. Su primer desacierto fue sólo tres horas después del terremoto de ocho grados Richter registrado a las 18.40 hora local del 15 de agosto (23.40 GMT) y cuyo epicentro se fijó en el mar, frente a las costas de Pisco.

García se dirigió por televisión a los peruanos para asegurarles que "gracias a Dios" no se había producido una "gran mortandad" y descartar que se tratara de una catástrofe.

Su subconsciente pudo traicionarlo al pensar exclusivamente en Lima, que se estremeció con fuerza pero donde los daños no llegaron a los niveles de las ciudades de Ica, Pisco y Chincha, todas al sur de la capital, donde murieron 500 personas y más de mil resultaron heridas.

Lo paradójico es que antes la televisión ya había informado de grandes destrozos en Ica e incluso del derrumbe de una iglesia con feligreses en su interior.

Aquella llamada a la tranquilidad impidió el desplazamiento de soldados y policías aquella misma noche al lugar del desastre, donde los supervivientes se organizaron para rescatar de los escombros a sus seres queridos, vivos o muertos. Así lo relató el congresista del gubernamental Partido Aprista, Edgar Núñez, quien perdió a seis familiares en la iglesia de San Clemente de Pisco y que al conocer el suceso viajó por carretera hasta esa ciudad, sin encontrarse a su paso un policía o un soldado. Núñez relató al programa "El francotirador", de Jaime Bayly, que aparte de vecinos sólo se encontraban en la zona periodistas, porque éstos "sí habían percibido la gravedad" del suceso.

De haber desplegado al Ejército de forma inmediata "se habrían salvado vidas", denunció este congresista, a quien Bayly advirtió con ironía de que por estas declaraciones corría el riesgo de ser retirado del Partido Aprista.

El presidente se instaló al día siguiente del sismo en Pisco, donde organizó su cuartel general y continuó con los desatinos.

Vale como ejemplo la respuesta a un periodista español, que le preguntó sobre las informaciones que hablaban de una supuesta desorganización en la distribución de la ayuda, con una comparativa entre el terremoto de Perú y la Guerra Civil española.

"Su país no se arregló en dos días después de la Guerra Civil", fue su respuesta, que el periodista y escritor Jaime Bayly calificó de "barbaridad". "Quien tenga miedo que se vaya", fue otra de las cuestionadas frases de García cuando un grupo de cooperantes españoles que trabajaban en la búsqueda de cadáveres le reclamaron más seguridad porque se habían visto en medio de un tiroteo. También llegó a afirmar que se habían producido dos sismos seguidos sin consultar al Instituto Geofísico.

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