NURIA DÍAZ, S/C de Tenerife
La mayor precisión y, por lo tanto, los mejores resultados que se están obteniendo en los tratamientos de radioterapia oncológica en los hospitales españoles debido a las mejoras tecnológicas que se ha adaptado a estas técnicas han generado una "explosión" en su utilización. De hecho, en la actualidad más del 60 por ciento de los pacientes con cáncer son sometidos a sesiones de radioterapia.
Esta "revolución", como la define el jefe del servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Universitario de Canarias (HUC), Claudio Otón, ha provocado a su vez el desbordamiento de estas unidades que, debido al aumento en el número de pacientes que atiende, se han quedado sin el espacio ni los aparatos suficientes.
Para dar respuesta a esta "necesidad", el HUC trasladará a principios del próximo año esta unidad al nuevo edificio de actividades ambulatorias, donde además está previsto que se pongan en marcha, además de una bomba de cobalto, dos nuevos aceleradores lineales de última generación, que permitirán "jubilar" al actual, que lleva 16 años funcionando en el HUC.
Claudio Otón precisó que, si bien en 1988 el tratamiento principal de cánceres curados fue la cirugía (60%), seguida por la radioterapia (30%) y la quimioterapia (9%), en 2003, aunque la cirugía seguía ocupando el primer puesto al ser el principal tratamiento en el 49 por ciento de los cánceres curados, la radioterapia experimentó un notable ascenso, pasando a ser la responsable de la curación del 40 por ciento de los tratamientos. "En radioterapia las cosas han cambiado muchísimo en los últimos años", subrayó el doctor Otón, cambios, añadió, que han obligado a los especialistas a reaprender su profesión.
Precisión milimétrica
Otón explicó que con las antiguas técnicas los especialistas se veían obligados a incluir en la zona de tratamiento mucho tejido sano que era afectado por la radiación, a pesar de que el principal objetivo era (y sigue siendo) erradicar el tumor evitando en lo posible dañar los tejidos de alrededor.
Sin embargo, continuó, ahora existe un sistema totalmente diferente al que se utilizaba antes y que incluye en la radioterapia el concepto tridimensional. De esta forma los especialistas son capaces de ver mejor dónde está el tumor y hasta dónde llega, mientras que antes tenían que aventurar sus dimensiones en base a su experiencia.
Se trata de adaptar las tres dimensiones a los tratamientos, lo que ha obligado a incluir definiciones moderas como la de volumen tumoral clínico.
Claudio Otón explicó que esta nueva metodología ofrece la posibilidad de dar precisiones milimétricas a los tratamientos, ya que permite eliminar el error que se podía dar al colocar al paciente en el acelerador lineal. Añadió que esta precisión la da la radioterapia guiada por imagen, ya que con ésta se puede comprobar que el enfermo está bien colocado en el acelerador. Esta técnica, apostilló, permite hacer un escáner específico poco antes de iniciar la sesión de radioterapia para comprobar que la zona que se va a radiar coincide con la que previamente han planificado los especialistas. "El paciente tiene que estar en la misma posición en la que se va a radiar", subrayó el especialista.
La meta, precisó el oncólogo, es matar todas las células tumorales con capacidad de crecer, objetivo que si se cumple impedirá que se reproduzca el cáncer.
Asimismo, Claudio Otón explicó que los avances en radioterapia han permitido llevar a cabo radiocirugías (de las que se han hecho unas 300 en el HUC), una técnica capaz de erradicar un tumor en el cerebro sin necesidad de extirparlo. No obstante, precisó que este tratamiento, que se lleva a cabo en colaboración de un neurocirujano, sólo es efectivo para tumores muy pequeños, concluyó.
Espada, fuego y veneno
Claudio Otón recordó que desde que él estudio medicina, en las facultades ya se enseñaba que la espada, el fuego y el veneno, es decir, la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia son las tres armas con las que cuentan los médicos para luchar contra el cáncer. Cuarenta años después, continuó, los especialistas siguen teniendo las mismas armas, pero su precisión ha mejorado de tal forma que "la distancia es impresionante". Dijo que en la actualidad el mayor competidor de la radioterapia es la cirugía, a pesar de que la primera es mucho más respetuosa con los tejidos sanos. Y precisó que la quimioterapia, al inyectarse en vena directamente, va a todo el cuerpo, por lo que es buena cuando se ha producido una metástasis. Sobre la radioterapia señaló que ésta permite dar dosis más altas sólo donde los médicos quieren, por ello aseguró que hay que perder el miedo a este tipo de tratamientos. "Las cosas se hacen ahora con mucha más precisión", incidió el oncólogo, aunque reconoció que sigue siento un tratamiento agresivo, ya que el cáncer sólo se cura destruyendo todas sus células. Indicó que los tratamientos actuales combinan quimio y radioterapia para acabar con el cáncer y apuntó que dos de cada tres cánceres se curan.
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