EFE, Lima
La Cruz Roja alertó ayer de la eventual propagación de epidemias entre la población más azotada por el terremoto de 8 grados de magnitud en la escala abierta de Richter ocurrido el miércoles, que ha dejado por ahora unos 500 muertos y 1.500 heridos.
"No se están utilizando sistemas de agua potable ni de alcantarillado confiables, lo que evidentemente amplifica y multiplica el riesgo de posibles epidemias", manifestó a Efe el jefe de la delegación regional para América del Sur de la Cruz Roja Internacional, Giorgio Ferrari.
Agregó, sin embargo, que este peligro "se puede subsanar en pocos días si se resuelve el abastecimiento de energía eléctrica y de agua potable", algo con lo que las organizaciones internacionales están trabajando, recordó.
Tras una rueda de prensa en la que dio a conocer las medidas tomadas por la Cruz Roja, Ferrari alertó además de la posibilidad de que haya víctimas en las zonas aledañas a las poblaciones de Pisco, Ica, Chinca y Cañete, las más afectadas por el fuerte seísmo.
"Puede haber muertos, heridos, personas que también han perdido su vivienda", explicó el representante de la organización internacional, en un intento de llamar la atención sobre zonas a las que todavía no ha llegado ninguna ayuda.
La situación de emergencia aún es crítica en varios pueblos del interior de Perú que también fueron afectados por el terremoto que asoló el país el pasado miércoles, según testimonios mostrados ayer por la televisión local.
Una reportera del Canal N llegó ayer al pueblo de Guadalupe, en la región Ica, que fue duramente golpeado por el sismo de 8 grados en la escala de Richter. Las imágenes de la TV mostraron viviendas destruidas, calles con escombros y familias enteras damnificadas que se quejaron de no haber recibido aún ayuda de emergencia.
Y es que 48 horas después del devastador terremoto, la ayuda humanitaria se ha concentrado en la ciudad costera de Pisco, la más dañada, y en las vecinas Ica y Chincha. Los daños en las carreteras y caminos rurales también han dificultado el desplazamiento de los camiones que transportan agua, alimentos, mantas y carpas.
Una mujer señaló que muchas de las viviendas de Guadalupe están "en el suelo" y pidió entre lágrimas que se les envíe agua y alimentos, ya que los comercios han sido saqueados por vándalos.
Otras imágenes también mostraron ayer los efectos que ha sufrido la localidad de Lunahuaná, uno de los destinos turísticos más buscados por los amantes de los deportes de aventura. La ciudad carece de energía eléctrica y ha sufrido la rotura de la tubería principal de agua. Algunos de sus pobladores también permanecen en carpas en las calles y se quejan por la total ausencia de asistencia humanitaria.
El terremoto afectó, asimismo, a poblados como Cora Cora, en el departamento sur andino de Ayacucho, y a las comunidades de Santa Bárbara, Ascensión, San Cristóbal, Santa Ana, Nuevo Occoro, Huando, Cochas, Sinto, Esmeralda y Suytupampa.
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