EFE/COLPISA, Londres-S.S.
Una jueza británico aprobó ayer la extradición a España de tres presuntos miembros de la banda terrorista ETA detenidos el pasado abril en Inglaterra. Iñigo María Albisu Hernández, de 23 años; Zigor Ruiz Jaso, alias "Lukas", de 28, y Ana Isabel López Monge, de 36, comparecieron ayer ante el Tribunal de Westminster (Londres), encargado de resolver en el Reino Unido los casos de extradición.
Los tres supuestos miembros de ETA están acusados de constituir en Inglaterra un comando de reserva a la espera de recibir órdenes para perpetrar atentados en España. La jueza instructora del caso, Caroline Tubbs, autorizó la extradición tras desestimar los argumentos de la defensa.
Los abogados que representan a los imputados habían argüido que existen "pruebas de tortura" cometidas durante el interrogatorio de otros supuestos integrantes de la banda terrorista en España.
Por ese motivo, la defensa había advertido de que Albisu Hernández, Ruiz Jaso y López Monge corren el mismo riesgo si son entregados a España. Los abogados defensores también habían alegado, entre otros argumentos, errores formales en las tres órdenes europeas de arresto (euro-orden) cursadas por Baltasar Garzón, juez de la Audiencia Nacional española, para detener a los acusados. Los supuestos terroristas fueron detenidos el pasado 27 de abril en varios domicilios de Sheffield por agentes de la brigada de extradiciones de Scotland Yard y la Policía del condado norteño de South Yorkshire, en colaboración con la Guardia Civil española.
Según fuentes de la lucha antiterrorista en España, la captura de los presuntos etarras fue consecuencia de la operación efectuada por la Guardia Civil el pasado 28 de marzo, durante la que fue desarticulado el "comando Donosti" de ETA, que pretendía reorganizarse en Navarra y el País Vasco.
Homenaje abortado
Si la jueza británica aceptaba por la mañana la extradición, la ertzaintza impidió en la tarde de ayer que unas 200 personas rindieran homenaje a tres miembros de ETA muertos en el barrio donostiarra de Morlans durante un tiroteo con la Guardia Civil en 1991. El acto estaba prohibido por la Consejería de Interior del Gobierno vasco, pero los organizadores, el Movimiento pro Amnistía, mantuvo la convocatoria.
Una nutrida barrera de ertzainas impidió poco antes de las cinco de la tarde (hora canaria) que el grupo de personas se acercara a las casas del paseo de Morlans en las que se produjo el cruce de disparos entre los miembros de ETA Patxi Itziar, Jokin Leunda e Iñaki Ormaetxea y agentes de la Guardia Civil un 17 de agosto de hace 16 años.
Entre los frustrados asistentes figuraban, además de unos pocos familiares, el miembro de la dirección de la ilegalizada Batasuna Joseba Alvárez, el portavoz del colectivo de familiares de presos Askatasuna, Juan María Olano, y el ex concejal de Batasuna Josetxo Ibazeta.
La policía autónoma cortó los cuatro accesos al barrio, incluso uno por el monte, y evitó así que los dos centenares de personas se acercaran al lugar donde murieron los etarras. Tras unos minutos de tensa espera, con los agentes y los manifestantes frente a frente, dos familiares de los fallecidos colocaron las fotos de los terroristas y un ramo de flores en una zona próxima, pero los retratos fueron retirados por la Ertzaintza y las dos personas que los colocaron fueron retenidas para ser identificadas, quedando luego en libertad.
En ese momento, la tensión recrudeció y hubo algún leve forcejeo entre agentes y manifestantes que no llegó a mayores. Sí hubo numerosos insultos lanzados desde el grupo que pretendía llevar a cabo el homenaje: "PNV español", "Policía asesina", "Zipaios hormara (Cipayos al paredón)" y "Gora ETA militarra (Viva ETA militar)", entre otros. Pero la tensión no se desbordó y los asistentes, tras entonar el "Eusko gudariak" (himno al soldado vasco), se disolvieron con tranquilidad por las calles próximas del barrio de Amara no sin antes reclamar a los policías la devolución de las fotografías requisadas.
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