M. MARRERO, S/C de Tfe.
Las consecuencias ambientales del paso del fuego por la cumbre tinerfeña, que afectó a 15.000 hectáreas, no se limitan a la erosión del territorio, que es una de las principales preocupaciones de las distintas administraciones públicas, sino que la ausencia de la masa arbórea en gran parte del monte provocará también la menor filtración de agua a los acuíferos de la Isla que abastecen a la población.
Según Humberto Gutiérrez, ingeniero de Montes, una de las funciones de la masa arbolada es sujetar el suelo, crearlo e infiltrar el agua, ya que si no existiera esta vegetación, el agua no se condensaría. Por ello, el experto señala que con la desaparición de cientos de árboles a causa del incendio, y especialmente en el norte de la Isla, el agua correrá por arriba y se perderá.
En su opinión, a medio plazo se dejarán notar los efectos de esta situación pues está estimado que en una superficie arbolada se pierdan cinco toneladas de suelo por hectárea y año; mientras que sin cubierta vegetal, esta cantidad de suelo perdida asciende a 200 tonelada por hectárea y año. El experto hace hincapié en el hecho de que la formación de capas de suelo requieren cientos de años y recuerda que la cantidad de agua y suelo que se perderá será perceptible desde las primeras lluvias intensas que lleguen al monte tinerfeño.
Aunque no se ha hecho un cálculo exacto de la cantidad de agua que podría perderse, el experto señala que la precipitación horizontal condensa 1.000 litros de agua por metro cuadrado, cantidad que habría que multiplicar por el número de hectáreas quemadas para dar cuenta de la importante cantidad de agua que correrá por la cumbre de la Isla y que no entrará a los acuíferos subterráneos. Además, este proceso de infiltración se suele dar en las cumbres, entre los 600 y los 1.500 metros.
El paso del tiempo.- Al contrario que en el proceso erosivo, donde las administraciones públicas están tomando medidas específicas y urgentes como la tala de árboles quemados o la limpieza de los cauces de los barrancos, el problema de la infiltración del agua a los acuíferos no depende de la acción humana, sino del paso del tiempo, hasta que se forme de nuevo la capa de suelo y los pinos se regeneren, lo que en opinión del experto ocurrirá en unos quince años.
Tal y como comentó el consejero insular de Medio Ambiente del Cabildo de Tenerife, Wladimiro Rodríguez Brito, la prioridad es frenar los efectos erosivos de las lluvias, pues los restos del incendio, así como la ceniza extendida, afectó a once municipios de la Isla. Por ello se están tomando medidas para empezar a limpiar la zona antes de que lleguen las lluvias intensas que podrían provocar problemas al arrastrar los lodos de las montañas.
Otra de las ideas que el responsable insular ha resaltado en los últimos días es la necesidad de cambiar la concepción que tiene la sociedad del monte, ya que en su opinión vivir en un caserío rodeado de pinos "es muy bonito, pero tiene un riesgo".
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