La Laguna
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JUAN OLIVA-TRISTÁN FERNÁNDEZ

Las onomásticas de tres Juanes

17/ago/07 07:49
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EN EL DÍA DE SAN JUAN recuerdo que se celebraban tres célebres tenderetes por separado, cuyos anfitriones eran Juanito Pelayo, Juan Rodríguez Castro y Juan Estévez, a los que acudí junto a muchos y buenos amigos, y en donde nos poníamos morados de carne cochino, garbanzas y buen vino.

En la casa de Juanito Estévez estuve, entre otros, con mi padre, que, a pesar de que estaba en el ramadán, ese concreto día hacía una excepción especial y se ponía como el Kiko con tan buen morapio. También recuerdo que estaba Toni Milano, Jaime Darwich, Ángel Merino, excelente traumatólogo, Paco Padrón, el comandante Lorenzo Bruno, "Viva España", cómo nos decimos cada vez que nos vemos, y como no, para santificar el evento, el padre Adán, magnífico cura y amigo, aparte de esporádico colaborador de este periódico. Aprovecho la ocasión para solicitar al ayuntamiento lagunero que a este icodense de nascencia le sea conferido el título de Hijo Adoptivo de la ciudad de La Laguna, en donde ha ejercido todo su sacerdocio, ha realizado una ingente labor y es muy apreciado y querido por todos.

Con Lorencito Bruno todo acto se torna en patriótico y les cuento que un año, en casa de Juan Estévez, y en donde ya llevábamos libadas unas respetables cuartas, el siempre desinquieto Lorencito Bruno tanto insistió que mis ojos vieron avanzada ya la tarde a Pepe Segura entonando junto a Lorenzo Bruno y mi padre el "Cara al Sol".

A mi memoria le asalta ahora una simpática anécdota acaecida en la casa que Juanito Estévez tiene en Tegueste, más concretamente a dos pasos del restaurante "El Drago", de mi amigo Carlos Gamonal, y a cuyo almuerzo, como no podía ser menos, estaba invitado Lorenzo Bruno, quien venía ese día desde Madrid en un vuelo un pelín retrasado.

Total, que a eso de las tres y pico de la tarde aterriza en "Los Rodeos", coge un taxi y pide que lo lleven a la Dulcería Catedral, que era la antigua de doña Rafaela, que hoy regenta ese encantador matrimonio compuesto por Mary y Porfi, bajándose del taxi y llamando de la propia dulcería por teléfono, fijo, que no móvil, a Juanito Estévez, para decirle que ya estaba en La Laguna y que en media hora estaría en su casa de Tegueste con sesenta "laguneros". Al oír esto, Juan Estévez se aterra y le dice: "Coño, Lorenzo, estamos aquí como en latas de sardina y tú me estás diciendo que vas a venir con sesenta laguneros". Obvio será el comentarles que Estévez no sabía que existen unos dulces, estilo rosquetes, que reciben el nombre de "laguneros".

En cierta oportunidad recuerdo también estar en otro tenderete y un amigo, de cuyo nombre de "pila" no puedo acordarme, pero sí les diré que lo conocíamos por "Chicharaca", perteneciente a "Los Sabandeños II", se mandó, él solito, dos botellas de vino, agarrándose una "peda" de padre y muy señor mío. Claro, al día siguiente tenía un resacón que se estaba muriendo y sólo acertó a decir a los que le acompañábamos en el lecho del dolor: "Coño, si estoy así por haberme "jincado" dos botellas de vino, ¿cómo estará don Ramón Matías que tiene la bodega llena?".

Recuerdo con nostalgia la celebración del santo que hacía Juanito Pelayo, primeramente en su finca de Geneto, a la que íbamos invitados, entre otros, "Los Sabandeños I". Ni les cuento lo sabrosas que estaban las carnes, que de todo tipo eran servidas, acompañadas de buen vino, no precisamente de Geneto, sino de La Matanza, más concretamente de "La Riquela". Los tenderetes los está haciendo Juanito Pelayo en su fábrica de carne "Egatesa", que cae cerca de Tenerife 2-Las Palmas 1.

Recuerdo que mi buen amigo Dacio Ferrera, antes de mandarse el "pelotazo" de vino, viendo y examinando con mucha calma y benedictina paciencia el color de la "vinosa", como a él le gustaba llamarlo, y justo en el momento de llevarse el líquido al "gaznate", sentenciaba: "Daño me hagas como miedo te tengo".

Termino, como siempre, con el chiste de la semana. Resulta que va por la calle un hombre con un saco en el hombro y se tropieza con otro que venía en dirección contraria, el cual le dice: "¿Qué lleva dentro del saco?", contestándole el otro: "Ah, un poquillo de mierda seca para las fresas", concluyendo el otro: "Oiga, ¿y usted no las ha probado con nata?".

Hasta la próxima y no me fallen.

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