JORNADA, S/C de Tenerife
Los miembros de la Expedición Canarias 8000, Antonio Villar y Pepe Cárdenes, promovida por el Aula de Turismo Cultural de la ULL y patrocinada por el Grupo de Comunicaciones EL DÍA , se recupera en el campo base del Muztagh Ata, después de unas intensas jornadas de trabajo en altura, para realizar en los próximos días su primer intento a la cumbre de esta mítica montaña de China, situada en plena Ruta de la Seda.
En este momento, una tormenta de nieve les ha obligado a refugiarse en sus tiendas de campo base, sin embargo ya tienen montados dos campos de altura, el primero a 5.500 y el segundo y definitivo, a 6.300 metros, desde el que se proponen realizar el asalto definitivo a los 7.546 metros de la cumbre. Han optado por esta estrategia, más agresiva, desechando la más convencional de montar hasta cuatro campos de altitud. El tiempo y la propia montaña dirán si la decisión ha sido acertada.
Desde el 4 de agosto que los expedicionarios arribaron, por fin, al pie de la montaña después de una corta marcha de aproximación, con los equipajes a lomos de camellos y atravesando un bello paisaje de dunas y lagos de aguas cristalinas, no han parado de ascender y descender para transportar todo lo necesario para equipar con lo imprescindible los campos de altura: tiendas, alimentos, gas, etc...
Ésta es la primera expedición canaria a una gran montaña que desarrolla su ascensión en esquíes, por lo que los montañeros que suben trabajosamente las pendientes cubiertas de nieves perpetuas de la montaña completan a continuación descensos vertiginosos por sus empinadas laderas. Antonio Villar describía a esta redacción que esquiar a 6.300 metros era "una experiencia sublime, pero que obliga a parar cada dos o tres giros para recuperar aliento y, de paso, asombrarte por el paisaje que nos envuelve".
Asimismo, los montañeros canarios están realizando labores de filmación y fotografiado de toda la actividad y conectan a menudo con Radio El Día para informar de sus progresos y de la vida cotidiana en un rincón tan remoto y bello del planeta.
La aventura proseguirá en cuanto la tormenta amaine y ellos recuperen fuerzas para comenzar el ataque que -esperan- sea definitivo para alcanzar su cima. Desde el campo base hasta la cima tardarán tres días, si el tiempo, las fuerzas y la suerte les acompañan. Sin duda van a necesitar la mejor de las fortunas para el momento de la verdad que se les avecina en los próximos días.
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