EL DÍA, S/C de Tenerife
Guardias civiles del puesto principal de Playa de las Américas del Grupo de Policía Judicial seguían trabajando, minutos antes de que el reloj marcara las dos de la tarde de ayer, en la recogida de huellas dactilares de un taxi de San Miguel de Abona -con la licencia municipal 33 y la matrícula 9181 DJR- que fue sustraído en la madrugada del miércoles en una estación de servicio de Granadilla de Abona.
De vuelta de Candelaria.- David, chófer del taxi, estaba acompañado por una mujer, amiga de un compañero de trabajo que participaba en la peregrinación a Candelaria, cuando se produjo el incidente. Los dos regresaban a sus casa desde la Villa Mariana después de llevarle unos víveres y agua al peregrino. Fue en el momento de acceder a una estación de servicio ubicada en el núcleo granadillero de San Isidro cuando se desencadenó el incidente. "Me bajé del coche y fui a pagar el importe del combustible a caja porque ya no había empleados atendiendo los surtidores". dijo justo antes de matizar: "Yo no observé nada extraño. Únicamente me di cuenta de lo que pasaba en el momento en el que salió a toda velocidad el taxi", explicó. No le dio tiempo ni de abonar los veinte euros de carburante que tenía previsto ponerle al automóvil.
"Un gran susto"
La primera cosa que se le pasó por la cabeza a David no fue positiva. "El ladrón se marchó con la chica y pensé en lo peor, pero unos doscientos metros más allá de donde ocurrió el robo la dejó bajar sin que le causara daños. No sabemos si llevaba algún tipo de arma porque en ningún momento la mostró. Lo único que sabemos", prosiguió, "es que tenía rasgos suramericanos", apuntó.
Persecución.- Un vehículo 4x4 de la Guardia Civil que participaba en un servicio rutinario en Granadilla se cruzó con el taxi en el inicio de la persecución -el ladrón se marchó a gran velocidad sin accionar el alumbrado y se introdujo en la TF-1- en dirección a Los Cristianos. En unos minutos se perdió en la oscuridad sin que pudiera ser interceptado. Durante las primeras horas de la mañana del miércoles se buscó el taxi en distintos puntos de la zona sur de la Isla hasta que, sobre las dos de la tarde, un conocido del conductor informó de que el turismo se encontraba aparcado en una vía de La Camella, ya en Arona, sin signos de violencia pero con el tanque casi vacío. Del ladrón ni rastro.
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