Toledo, EFE El accidente que costó la vida a cuatro personas en una piscifactoría de Illana (Guadalajara) comenzó cuando el hijo del dueño de la planta trabajaba en la fosa séptica y se desvaneció por la inhalación de gases tóxicos.
Así lo relató a Efe Luis Padrino, alcalde de Almoguera, localidad cercana a la planta en la que ocurrió el accidente y en la que residían el dueño de la planta y su hijo.
El regidor detalló que Antonio del Olmo, de 23 años, trabajaba en la fosa séptica cuando se desvaneció, por lo que su padre, Francisco, de 58 años, acudió en su ayuda y también cayó a causa de los gases que emana la fosa.
José Carlos Hernández, empleado de la planta, salió para acercar al dueño su teléfono móvil y se percató de la situación, por lo que también se adentró en la fosa y sufrió los mismos efectos, al igual que ocurrió poco después con su esposa, Cristina Clemente.
Los cuatro cadáveres han sido trasladados al tanatorio municipal de Guadalajara, donde se les practicará la autopsia, que determinará la causa de los fallecimientos, aunque todo indica que se debieron a la inhalación de gases tóxicos.
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