JORNADA, S/C de Tenerife
Justamente hace tan sólo unos días se cumplieron 25 años de la primera expedición canaria a los Andes peruanos. Para culminar este reto, sin duda, el más importante hasta ese momento del montañismo canario, sólo hay que remitirse a la historia de este deporte en nuestra Isla, comenzando naturalmente recordando a Cesáreo Tejedor, autentico impulsor de esta actividad y fundador del Grupo Montañero de Tenerife.
Con 18 años ya había subido al Mont Blanc, por el Gouter y La Brenva, a la Verte y a la Aguja del Midi en Los Alpes, recorrió todos los grandes macizos españoles, destacando la norte del Naranjo de Bulnes. Durante su etapa en Tenerife ascendió más de cien veces al Teide, hizo los corredores de Mario, Munich y la Isla (donde lamentablemente fallecería en 1968). Inició en la escalada a los pioneros de la época (Vargas, Figueroa, Julio Juan, Mario, Falcón, Alom, Brito, Ulises, Molowny y otros), posteriormente Alom y Marcelino tomaron el testigo en esta faceta y se incorporaron algunos jóvenes más en 1969. Un recuerdo especial merece la estancia de Félix Méndez en Tenerife, en los años 50, para dar cursos de escalada y ascendiendo, por primera vez, a los Roques de García, incluyendo La Catedral.
El interés por salir a las grandes montañas comenzaba a tomar forma cuando llegaban los libros de las grandes hazañas que hicieron historia: Hillary y Tensing, en el Everest; Tichy, en el Cho-Oyu, Herzog y Lachenal en el Anapurna; Whymper y Bonatti o Rebufat y más tarde Messner, las primeras a los Urales y a los Andes del GAME (Grupo de Alta Montaña Español). Así como las gestas de Pons y Anglada, Navarro y Rabadá, Lastra y Arrabal y, cómo no, César Pérez de Tudela.
Las salidas a los campamentos nacionales de montaña y el conocimiento de Los Pirineos, Sierra Nevada y otras cimas dieron la formación adecuada para que se iniciaran las salidas a los Alpes y, posteriormente, a la cordillera del Atlas (Toubkal, 4.165 mts), en Marruecos, y Hoggar, en Argelia.
Con este historial había que dar el siguiente paso, que lógicamente serían los Andes y, concretamente, la Cordillera Blanca en Perú. Fue el proyecto que propuso Antonio Villar cuando accedió a la presidencia del Grupo Montañero de Tenerife Luis Villegas, en 1980, y el objetivo principal, una de las montañas más bellas del mundo, el Alpamayo, de 5.947 mts.
Con un presupuesto de po-co más de mi-llón y medio de las antiguas pe-setas, emprendieron la aventura Villar, Tejedor, Joaquín y Federico Aguilera, Juan Frías, Ramón García, Carlos Hernández, Miguel Díez, Manolo y Luis Villegas, contando con la colaboración de organismos oficiales y empresas privadas, que incluso regalaron el material necesario. Se salió para Perú el 5 de julio de 1982, tras algunas compras en Lima la expedición se desplazó inmediatamente hacia Huaraz, el pueblo más importante de la zona, y en el hotel El Tumi instalaron su base. Una vez contratados los transportes emprendieron viaje, en camión, hacia las lagunas de Safuna, habiendo contratado antes a la familia Carranza, que con sus mulos transportaron los 350 kilos de material y alimentos hacia el campamento base del Alpamayo a 4.200 mts.
Transcurrieron los primeros días montando los campos I y II, pero lamentablemente los vientos huracanados que arrasaron con las tiendas y el mal tiempo, en general, motivaron el abandono después de varios intentos. Más tarde, se dividieron en 3 grupos, uno intentaría de nuevo el Alpamayo y bajaría por la Quebrada Santa Cruz hacia Huaraz, otro avisaría a los porteadores y el tercero permanecería en el campo base hasta la llegada de la familia Carranza para posteriormente reunirse en Huaraz para reorganizar la expedición.
Para esta segunda fase se decidió que Villar y Frías intentarían las dos cumbres del Huascarán y el resto iría al Parque Nacional del Huascarán para intentar hacer algunas cumbres. Así, Frías culminó el Huascarán sur, de 6.768 mts, convirtiéndose en ese mo-mento en el canario que había ascendido a mayor altura. Joaquín y Federico Aguilera subieron al Pisco, de 5.930 mts. Miguel Díez y Luis Villegas hicieron cumbre en el Yanapakcha-O, de 5.450 mts. Mientras, Ramón García holló el Yanapakcha-E, de 5.390 mts.
Tras algunos intentos al Chacraraju y al Ranrapalca y después de llegar a Yungay, en la pensión de Rusula, se puso fin a la parte deportiva, que concluyó en Lima con una recepción ofrecida por el delegado de Iberia.
Ahora, 25 años después, este deporte ha seguido creciendo. Villar ha recorrido las montañas más importantes del mundo llegando a establecer, en 1988, una nueva vía al Everest y quedándose a sólo 100 mts de su cumbre. Carlos Castilla realizó su sueño de escalar el Gran Capitán, una de las paredes más importantes del mundo, en USA. A finales de los 80 salieron expediciones a Bolivia y Kenya. Montañeros de varios clubes de la Isla han recorrido varios continentes culminando proyectos importantes.
En estos momentos, el deporte de la montaña en Tenerife goza de una salud extraordinaria y de un gran nivel. Los veteranos que siguen caminando por los senderos históricos de la Isla se sienten orgullosos de haber contribuido a su desarrollo y aquellos pioneros -Tejedor, Edmundo, Rosales, Serrano, Matías, Figueroa, Vargas y otros fundadores en 1963 del Grupo Montañero de Tenerife- que transmitieron el amor por este deporte tienen que tener el reconocimiento de toda la "familia" de montañeros canarios.
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