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DESDE DENTRO RICARDO PEYTAVÍ

No me lo creo

12/ago/07 01:41
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Lo siento pero no me lo creo. No es que dude de las buenas intenciones de Pedro Pacheco, nuevo director ejecutivo de la Agencia de Protección del Medio Urbano y Natural, cuando advierte que en Canarias saldrá caro construir una vivienda ilegal. Pero las intenciones no bastan. El camino que conduce al infierno está empedrado con ellas. En Canarias, en toda España por añadidura, hacer cumplir cualquier ley es un problema en sí mismo. Menudean los ejemplos. Las normas de tráfico. Hace poco se manifestaban unos vecinos de Santa Cruz tras el atropello de un anciano en un paso de peatones. Aunque la velocidad está limitada a 40 en esa zona, cuentan los residentes en ella que muchos bergantes la utilizan como pista de carreras, con velocidades que superan los 120 por hora. Y no pasa nada. Hasta que pasa, claro.

Aún están frescas, asimismo, las declaraciones de Wladimiro Rodríguez Brito después del incendio de Tenerife, respecto a muchas viviendas construidas no a la orilla del monte, sino en el monte mismo. "O quitamos las casas, o quitamos los pinos". Disyunción que el propio consejero insular de Medio Ambiente resolvió de forma inmediata: "Habrá que quitar los pinos".

Las casas, incluso las ilegales, son intocables. Y no porque el propio Cabildo de El Hierro encabezase, en su momento, una cruzada legislativa para legalizarlas. Lo sorprendente -aunque a estas alturas ya casi nada sorprende- es que Tomás Padrón se salió en parte con la suya.

"La ley está para cumplirla", asegura un Pacheco contundente. "A quien construya una vivienda ilegal, le va a salir caro y lo van a coger". Qué miedo. Aprecio a Pedro Pacheco, esencialmente porque lo considero una persona honesta y trabajadora. No creo, empero, que ni él ni nadie pueda poner orden en el desmán urbanístico, con tanto mago y tanto belillo -un belillo es un mago urbano y chabacano- haciendo lo que le da la gana, como le da la gana y cuando le da la gana, algunas veces incluso al amparo de un alcalde amigo. Bien saben los políticos locales que impedir algo, aunque sea una ilegalidad consentirlo, quita votos. Mirar para otro lado y silbar cabrea a dos docenas de ecologistas, cierto, pero no merma en absoluto el granero electoral. "Hazla a ver si escapas", le decía un alcalde tinerfeño a los convecinos que se acercaban a su despacho a ver si el ayuntamiento les permitía un chalet de aperos, con un abrevadero para los animales en forma de piscina. Así nos ha ido y nos va.

Ojalá Pacheco tenga éxito en su afán. Estas Islas viven de un turismo que demanda el sol y la playa, sin duda, pero también el paisaje. Paisaje nada edificante -por lo excesivamente edificado- en muchas zonas. Parece interesante, por otra parte, su idea de educar a la sociedad, sobre todos a los jóvenes, sobre lo perjudicial que resulta el uso ilícito del suelo. Cabría preguntarse si la gente ya no sabe esto. Cuestionarnos, por extrapolación, si la ciudadanía no sabe que no se puede quemar el monte, pese a lo cual siempre hay un desaprensivo que echa mano del mechero.

Al final de todo estamos ante la célebre frase de Felipe González: "La conciencia fiscal empieza por el miedo fiscal". Cuando hasta el último infractor en potencia esté convencido de que si construye donde no debe, le van a derribar la casa y encima deberá pagar una multa, cambiará la situación. Antes, lo dudo.

rpeyt@yahoo.es

 

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