EL DÍA, S/C de Tenerife
Luciano lleva más de un año exponiendo los problemas de inseguridad en el entorno de su vivienda de la calle Ramón Pérez de Ayala de la capital tinerfeña y que, en la actualidad, han evolucionado hasta convertirse en un grave problema de convivencia vecinal.
"El bajo del edificio y el jardín que lo rodea lo han convertido en un fumadero de droga y en un foco de infección para los vecinos", relató Luciano justo antes de criticar la pasividad policial que existe en el perímetro. "A pesar de vivir a menos de doscientos metros de una Comisaría, aquí no hay ningún tipo de vigilancia y los consumidores de drogas permanecen tirados en la calle hasta altas horas de la madrugada", relató. Otro de los elementos que se escapan al control policial tiene que ver con la inseguridad que sienten los vecinos: "Se meten con nosotros, nos rompen los buzones, nos amenazan de muerte si contamos lo que sucede a la Policía..., pero aquí nadie nos hace caso", insistió.
"Chivato" y jeringuillas
"Me llaman chivato e incluso, en más de una ocasión, se han llegado a meter conmigo, pero yo no voy a parar hasta que me hagan caso. El problema policial en la zona es notable, pero resulta extraño puesto que vivo en una zona que está al lado de la Comisaría", añadiendo que "en los jardines hay envoltorios con restos de estupefacientes, jeringuillas, deshechos, etc... un desastre", prosiguió, "pero no hay nadie que le meta mano a los consumidores de drogas", denunció.
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