Gastronomía
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Un refresquito de vino

9/ago/07 02:00
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LA LEGISLACIÓN española define el "refresco de vino" o "wine coolers" como la bebida derivada del vino, compuesta de blanco, rosado o tinto con una proporción mínima del 30% del volumen total, agua natural o carbónica, y extractos o esencias naturales de frutos, con adición o no de azúcares, pudiendo contener partículas de la pulpa o corteza de frutos. Su graduación alcohólica debe estar entre 3 y 7%. Según contenido en azúcar, se denominan secos: con menos de 5 g/l de azúcar residual; semisecos: entre 5 y 30; semidulces: entre 30 y 50, y dulces: entre 50 y 90 gr/l de azúcar.

Por el año 1982, apareció en California el primer wine cooler como la nueva bebida refrescante, intentado plantear una alternativa a los consumidores habituales de sangría o cerveza. Aunque puede presentarse como una nueva bebida, en definitiva es una sangría, con algo más de gas carbónico que el habitual, reorganizada por los americanos y arropada por su estilo.

El hecho de no tener restricciones publicitarias, al no ser considerada como bebida alcohólica, 70% con edad inferior a los 35 años habituales de cerveza y no de vino, obtuvo un gran éxito inicial. Desde EEUU, esta bebida no tardó en popularizarse en Japón, Australia, Brasil o Inglaterra. En España, al parecer, no ha podido competir con la sangría clásica. A pesar de todo, la realidad de su mercado indica un continuo descenso de consumo a favor de la cerveza.

Fases de elaboración: a) Disolución de vinos, zumos y agua. La mezcla suele hacerse en depósitos de acero inoxidable con sistemas de control de temperatura y agitadores para homogeneizar; b) Dosificación de los ingredientes: extractos de frutas, esencias naturales, especias como la canela...; c) Adición del azúcar en función del contenido final que deseemos para el refresco;d) Filtración del producto a través de placas, con el fin de obtener un líquido limpio y brillante, sin impurezas; e) Pasteurización y enfriamiento. Calentando la mezcla a 85ºC durante 30 segundos, se destruyen los microorganismos patógenos, consiguiendo buena garantía en un largo periodo de conservación; f) Carbonatación y envasado. En general, los elaboradores, utilizan agua potable y saturan el producto de gas carbónico antes del embotellado.

El envasado final puede encontrarse en botellines de 33 c.c., 1 litro, 1,5 l. y hasta 50 litros. Para su conservación no necesitan refrigeración, pero se recomienda una temperatura de consumo de 4 a 8 ºC. Hay quien los toma solos, quien los prefiere con hielo y quien los utiliza para rebajar vinos poco elegantes, ¡qué paradójico!...

¡Salud!

 

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