JORGE DÁVILA., S/C de Tfe.
Investigadores de la Guardia Civil hallaron tres cartuchos percutidos en la casa de La Corujera en la que el lunes por la noche murió Edelmira C.A., de 56 años, supuestamente después de recibir un par de disparos por parte de su pareja sentimental (un hombre de 61 años que fue identificado como Domingo I.M.) en el transcurso de una disputa, tras lo cual el presunto homicida se pegó un tiro en el rostro que le ocasionó heridas graves, pero de las que se recupera lentamente en el Hospital Universitario de Canarias (HUC) después de ser sometido a una intervención quirúrgica.
Sobre las 22:20 horas del 6 de agosto la sala del 062 conoció la existencia de este episodio violento ocurrido en el 146 de la calle Guanche de Santa Úrsula. El agresor, un agricultor calificado por los vecinos como una persona bastante reservada y callada, era el titular de un par de escopetas -la utilizada en el ataque fue una MS del calibre 12- dada su gran afición a la caza. Las armas fueron intervenidas por guardias civiles de la Brigada de Policía Judicial destinados en el puesto del Puerto de la Cruz.
Edelmira, natural de La Orotava, convivía con Domingo I.M. desde hace más de cuatro años. Su fallecimiento supuso un jarro de agua fría para los vecinos de La Corujera, ya que éstos no tenían constancia de que las cosas fueran mal entre ellos. De hecho, no existe un documento oficial que certifique la existencia de malos tratos y, por lo tanto, nunca se tramitó una orden de alejamiento.
Cinco casos en 2007
Con la muerte de Edelmira ya son cinco las contabilizadas en Santa Cruz de Tenerife durante 2007 derivadas de una relación sentimental. El 10 de abril una colombiana de 37 años perdía la vida tras ser apuñalada por una brasileña de 38, al parecer su compañera sentimental, en el transcurso de una reyerta ocurrida en un apartamento de la calle Fuerteventura del barrio aronero de El Fraile.
Un mes y medio después, coincidiendo con la celebración del Día de Canarias, un joven de 30 años, natural de El Rosario, le arrebata la vida a su esposa, con la que tenía dos hijos de 2 y 8 años, en un descampado del barrio santacrucero de La Gallega. Con la misma escopeta de caza con la que asesinó a Davinia, de 23 años, el agresor se disparaba en la cabeza.
El domingo 10 de julio fue dramático. Por la mañana, un hombre de 33 años, con antedecentes, fue acuchillado en una vía de Barranco Grande por el compañero de su ex novia. Luego, por la tarde, un hombre de 67 años ingirió veneno, pero no murió, tras matar de dos puñaladas a su mujer en Los Realejos.
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