BELÉN RODRÍGUEZ, Tenerife
Más allá del lema "por y para Tenerife", la afilarmónica conocida por todos como la madre del Carnaval chicharrero, la Ni Fú-Ni Fá, programa desde hace once años actividades para niños dirigidas a complementar, reforzar, apoyar y ampliar los contenidos de las distintas asignaturas trabajadas a lo largo del curso finalizado.
La idea de convertir cada verano la sociedad carnavalera en escuela de verano surge del propio secretario de la afilarmónica y profesor de matemáticas de la escuela, Sergio Hernández de León, y de Olga de Castro, profesora y encargada de la organización del curso. Estos dos responsables, en colaboración con empresas y entidades como El Cabildo de Tenerife y El Ayuntamiento de Santa Cruz optan cada verano por fomentar actividades alternativas dentro y fuera de las paredes que, durante el resto del año escuchan los pitos y las críticas ingeniosas de esta murga.
La escuela en la calle
De esta manera, la propuesta de Ni Fú-Ni Fá nace con la intención de que "los niños repasen los conocimientos académicos del curso recién finalizado", explica Hernández, a lo que añade que "la iniciativa no acaba aquí, también hacemos visitas a diferentes centros para completar la formación de los niños". Es así como entre carteles de carnaval, trofeos murgueros y recuerdos de la historia de nuestro carnaval, cincuenta niños de edades comprendidas entre los cinco y trece años asisten de lunes a jueves a cada una de las clases que se dan cita en el interior de la sede que tiene la afilarmónica en la calle de La Noria.
Esta particular escuela de verano cambia de dimensión los viernes, día en el que los niños salen a la calle para realizar alguna de las actividades lúdicas pensadas para ellos. Este año los más pequeños pudieron asistir al Parque Nacional del Teide, al Mercado Nuestra Señora de África, al Instituto Oceanográfico, así como a la fábrica de Coca-Cola, al hotel escuela y al Museo de la Naturaleza y el Hombre, en la jornada de clausura del cursillo.
Al igual que en pasadas ediciones, también se realizó un campamento en las instalaciones de la finca experimental El Helecho, en Arico, una experiencia que sirvió para que los pequeños pudiesen poner en práctica lo aprendido en clase sobre ciencias naturales. Del 16 al 22 de julio, los alumnos convivieron en esta finca practicando senderismo, observación de la naturaleza o labores de campo, actividades que sirvieron de excusa perfecta para adentrar a los más jóvenes en el respeto por el medio ambiente.
El tradicional punto y final que tuvo lugar el pasado martes de la escuela de verano de la Fu-Fa lo puso, un año más, la visita al Museo de la Naturaleza y el Hombre, en la que los niños se acercaron a estudiar la parte antropológica del hombre.
Así se dio por concluida una vez más la escuela de verano de la Afilarmónica Ni Fú-Ni Fá, que año tras año es capaz de hacer que decenas de niños tengan la ilusión de aprender jugando y divirtiéndose en el mismo lugar donde meses más tarde los más carnavaleros pondrán a punto sus voces de cara a la llegada del próximo carnaval.
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