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SUPERCONFIDENCIAL ANDRÉS CHAVES

Mi amigo Lorenzo

6/ago/07 01:38
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1.- A mi amigo Lorenzo Dorta se le quemó su casa de La Montañeta (Garachico). Una casa en la que tan buen vino bebí. Una casa que estaba llena de recuerdos, fotografías y libros, más de 3.000 volúmenes, 500 de ellos dedicados por sus autores. Es posible que Lorenzo quiera restaurar la casa en donde iba a pasar las tardes con los amigos, ahora que está jubilado de la docencia y de la política. ¿Por qué tiene que ocurrirle siempre esto a las buenas personas? Lorenzo había tenido la bondad de conseguirme unas viejas puertas de tea para mi bodega, que también ardieron en el almacén de Mime el anticuario, el hombre que descubrió la piedra Zanata. Yo pasé por La Montañeta el lunes de madrugada y todo estaba bien. Veinticuatro horas más tarde aquello era un infierno. Veinticuatro horas antes los barrios altos de La Guancha, Icod y Garachico olían a pino quemado; se respiraba una extraña sensación de peligro.

2.- No olvidaremos este incendio, acaso el más extenso de la historia de estas islas. Nos hemos quedado sin un buen trozo de masa forestal; tanta gente está triste. Lorenzo Dorta se merecía, en su retiro, su casa solariega de la montaña. Con Lorenzo he recorrido yo los pinares del Chinyero; pasamos por las galerías de agua, seguimos las rutas de los canales. Se sabe al dedillo aquellos lugares, conoce a la gente y es un hombre querido y respetado en toda la isla. El martes pasado, el fuego destruyó su casa que él construyó viga a viga, dornajo a dornajo, libro a libro. Qué pena.

3.- Supongo que ayer, bajo los laureles de la plaza de Garachico, Lorenzo Dorta habrá contado a sus contertulios su desgracia, que es también la mía porque soy su amigo. Ese fuego atroz se llevó por delante muchos recuerdos de toda una vida de servicio a los demás. Porque este hombre sólo repartió bondad y eficacia por donde pasó, desde la Alcaldía de Garachico a sus puestos en Educación y en el Cabildo de Tenerife. Lo único combustible de Lorenzo era su casa y el fuego no lo perdonó. Dios quiera que se anime a reconstruirla, aunque nunca será lo mismo, porque han desaparecido de allí demasiadas cosas. Demasiados recuerdos de todas sus horas, alegres y tristes.

achaves@radioburgado.com

 

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