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HOY NOS HABLA...FERNANDO LORENTE CAPELLAN DE LA CLÍNICA DE SAN JUAN DE DIOS Y COLABORADOR DE EL DÍA

"La labor periodística debe servir para iluminar el mundo con la verdad"

6/ago/07 01:39
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Edición impresa .

SILVIA CURBELO, S/C de Tfe.

Con 86 años de edad, el padre Fernando Lorente, capellán del Hospital San Juan de Dios, director de la revista "Familia Hospitalaria" y colaborador de EL DÍA se define como un hombre feliz que necesita leer y escribir todos los días. Desde su "Luz en el camino" trata de informar sobre muy diversos temas de carácter social, religioso y político, aunque, como él mismo señala, a esta labor informativa añade otra que tal vez sea más importante: formar. Joven de espíritu, transmite en sus palabras la fuerza de la honestidad y de una fe inquebrantable en el prójimo.

-Siempre he tenido tres claves en mi vida: el amor a la tierra donde nací; el amor al estado de vida y profesión para el que Dios me ha llamado y al que yo he respondido, y el amor a la tierra donde llevo ya 22 años viviendo. Estos tres puntos son las constantes de mi vida religiosa.

-¿Dónde nació usted?

-En un pueblecito llamado Poyales del Hoyo, en la provincia de Ávila, a donde regreso casa año. Un lugar muy hermoso, con muchos olivos. En julio, los ganaderos subían a pastar a las ovejas, que se comían todo lo verde, de forma que nunca hubo un fuego que lamentar. De allí salí con 13 años a estudiar a un centro de la Orden, pero luego llegó la Guerra y regresé en el año 41. Yo perdí a mi padre con cinco años y me cuidó un tío carnal que fue como mi padre. Me inculcó valores importantes y simple me recomendó que en mi vida hiciera lo que pudiese, pero que lo hiciera. Tal vez por eso me da tanta pena la gente vaga. La persona que no sabe qué hacer con su tiempo. Yo siempre le digo a mis muchachos que hagan algo, que estudien, porque el tiempo pasa.

-¿Y a Canarias, en que año llega?

-Llegué a Tenerife en 1984. Estudié Teología con 60 años con los jesuitas en Granada y el último año vine aquí a descansar. Ese mismo septiembre comenzaron mis colaboraciones con este periódico, al que agradezco muchísimo la posibilidad de escribir que me brindó. Para mí la labor periodística es muy importante. Una ciudad sin periódico es una ciudad muerta. Los periodistas están destinados a utilizar la pluma para iluminar el mundo con la verdad, para tratar de hacer el bien a la familia y a la sociedad. El buen periodista, además, debe enseñar.

-¿Y sobre qué temas prefiere hablar?

-Escribo sobre muchos temas. La familia, la sociedad, la política, los valores del ser humano. El ser humano reflexiona poco. Hoy en día falta reflexión, comunicación. La comunicación es muy importante, es luz y es vida. Antes muchas enfermedades se aliviaban con la comunicación familiar. Un psiquiatra decía que cuando abundaban los curanderos es que el médico no hablaba con el enfermo. Y el mismo Marañón apuntaba que sólo hacía falta una cosa para atender a un enfermo: una silla para sentarse. Ahora, la medicina ha evolucionado mucho, pero sigue habiendo mucha soledad.

-¿Y sobre política escribe?

-La política es una tarea noble porque trabaja sobre el bien común. Es difícil y muy sacrificada, por eso la respeto. Yo he escrito, por ejemplo, sobre el derecho a la vida; la palabra aborto no está recogida en la Constitución española. Muchos españoles y entre ellos algunos políticos no se han leído la Constitución, pero hablan de democracia, lo cual no deja de ser una contradicción. Se habla de conceptos que no vivimos, que no hemos hecho nuestros. Algunas personas me han criticado que hable de política, pero yo trato de iluminar la cuestión política

-Usted vivió la Guerra Civil de cerca...

-Antes de la Guerra Civil se fue fraguando una persecución religiosa tremenda. Muchos hermanos fueron asesinados. También hubo mártires en el otro lado. La historia es la maestra de la vida, por eso no se puede mentir. Hay que decir la verdad de lo que pasó. Yo por ejemplo tenía familia en ambos bandos. Tenía dos primos hermanos: uno era policía secreta y el otro era una guardia civil rojo que estuvo sentenciado a muerte. Menos mal que se escaparon los presos y el se quedó, por eso lo indultaron. Aunque él continuó después con sus reuniones clandestinas. Yo pienso que España llegó a ese extremo porque tenía que llegar. Cuando un pueblo pasa hambre, mal asunto. Y el pueblo español pasó mucha hambre. También mucha gente murió por revanchas personales. Hay que pedir por que esto no se repita.

-¿Qué es lo que más le preocupa?

-Me preocupan los ancianos y también los jóvenes. Hoy en día se fomenta mucho el consumismo, y falta vocación y formación.

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