S. LOJENDIO, Tenerife
Se suele afirmar que, para el artista, la incomodidad es creadora y, a esa condición, Nano Llanes suma inquietud y una buena dosis de imaginación, mezcla que, entre fogones, desemboca inevitablemente en un mundo salpimentado de novedosas sensaciones.
Y es que, a pesar de la apariencia informal que puede destilar a primera vista el coqueto espacio que ocupa La Posada del Pez, lo cierto es que este lugar encierra un clima ecléctico que se respira ya en el mismo mobiliario, pero también en el modo de atender al comensal, espontáneo y sin rigideces, con esa particular naturalidad que se traslada, además, desde la carta hasta la misma mesa.
Así, con la mar batiendo en la escollera y el refrescante sabor a salitre inundándolo todo, Nano Llanes se desvive y destapa para esta temporada de verano una carta precisa y justa, donde se propone reinventar sabores tradicionales de la tierra que conjuga con su irrenunciable raíz asturiana.
Valga como ejemplo una muestra de un menú que se degusta sin esfuerzo, suave, y que, sobre todo, deleita y sorprende.
Para empezar, la propuesta nos brinda un tataki de atún, sencillamente delicioso, acompañado por un tartar ecológico, por el origen del tomate y los aguacates, con un toque de jengibre.
A continuación, Nano Llanes plantea una mirada nueva a la cocina gomera. La esencia de este delicioso plato se sostiene en el popular almogrote gomero, al que este cocinero confiere una textura particular. El proceso de elaboración se inicia con el desarme del almogrote, que se mezcla con una pasta de boletus y se recompone, para después bañarlo en una reducción de vino dulce Humboldt, que le da una cremosidad y un regusto único, junto a un polvo de aceite al nitrógeno líquido. El detalle lo pone un vapor de hinojo que transporta al comensal a una jornada de excursión en pleno monte. Muy imaginativo.
Al choco y punto, así es como consta en la carta, que se acompaña de un mojo de almendras y azafrán, quizás le faltó ese regusto picante que es tan característico en Canarias, para de esta manera darle cierto aire de entidad.
Pero, sin desmerecer en absoluto, otras deliciosas sorpresas estaban por llegar a la mesa atendida estupendamente por Iratxe. Así, el carpaccio de ciervo, con una espuma de foie y vinagreta de frambuesa, además de endivias, resultó un descubrimiento de esa gama de sabores que es capaz de desplegar la singular cocina de La Posada del Pez.
Ahora bien, puestos a recomendar sensaciones, la eclosión se precipita al paladear un cherne al grill en tres salsas, de tomate, berenjena y pimientos, junto al toque singular de un crujiente de cebolla. Un plato sencillamente fantástico, ya no sólo en cuanto al adecuado punto de cocción o a su cuidada presentación, sino por el perfecto equilibrio en la mezcla de sabores, sin solaparse en la boca.
El postre representa un homenaje de Nano Llanes al plátano de Canarias. Y es que el resultado final del llamado bocatta de plátano no tiene el más mínimo desperdicio, con la fruta bañada en chocolate blanco al té verde y acompañada por un helado de yogur ácido con polvo de limón.
En La Posada del Pez, la mesa está servida, y queda abierta la posibilidad de convertir una comida en un placer y un deleite únicos: una marea de sensaciones.
LA FICHA
Restaurante: La Posada del Pez
Teléfono: 922.54.95.36 Dirección: Carretera de Taganana, nº 2, barrio de San Andrés, Santa Cruz.
Horarios: Cierra los domingos. Abierto de lunes a sábado, de 12:30 a 15:45 y de 20:30 a 23:30 horas.
Está permitido fumar
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