M. MARRERO, Tenerife
Desde que el pasado viernes se declarara el incendio en Gran Canaria y el lunes en Tenerife la jornada de ayer fue la primera en la que se habló de "esperanza" pues los expertos calificaban el fuego en el sur de Gran Canaria como "controlado" y el de Tenerife como "estabilizado".
Tras días de cuantificación de daños ambientales y 35.000 hectáreas afectadas en toda Canarias que obligaron a desalojar hasta 13.000 personas, la situación que se plantea hoy resulta "halagüeña", según las propias palabras del presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero.
Mientras en Gran Canaria el fuego se considera completamente controlado con visos de poder extinguirlo hoy, en Tenerife se informó a última hora de la tarde de ayer de que "se encuentra totalmente estabilizado" pues ya no existían llamas activas en ningún punto. Sólo la parte de Buenavista seguía siendo la más preocupante, pero los responsables insulares confiaban a esas horas en poder anunciar hacia las cuatro de la pasada madrugada que el fuego había quedado controlado.
Animales muertos, cosechas perdidas, más de un centenar de casas quemadas entre ambas islas y los daños ambientales al pinar canario son a día de hoy el saldo del fuego que ha mantenido en vilo a todo el Archipiélago en esta calurosa semana. Dado el alcance del fuego, no lamentar pérdidas humanas es de destacar, máxime teniendo en cuenta las reiteradas ocasiones en las que el propio Paulino Rivero ha recalcado que "la prioridad son los ciudadanos y, luego, el patrimonio natural".
Después de pasar por los peores días de una situación sin precedentes en Canarias al declararse dos incendios de alta intensidad en las islas capitalinas bajo circunstancias meteorológicas adversas y con gran fuerza en el viento, ya se puede estimar que la superficie en Tenerife desde que el fuego comenzara el pasado lunes ha arrasado 15.000 hectáreas y ha afectado a 8.500 personas, de las que sólo 300 permanecían fuera de sus hogares en la tarde de ayer. Mientras, en Gran Canaria el fuego provocado por el vigilante forestal llegó hasta 20.000 hectáreas, mientras que los afectados fueron unas 5.000 personas, que desde ayer regresaron a sus hogares.
Cabe destacar también el caso de La Gomera, donde los dos fuegos que en los últimos días han quemado unas 200 hectáreas se dieron por extinguidos ayer.
Problema de Estado
El paso de la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, a principios de semana y, sobre todo, la presencia del presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, en Tenerife y Gran Canaria anunciando medidas para compensar a los afectados por el fuego ha convertido este hecho sin precedentes en Canarias en un asunto de Estado, del que también se han hecho eco los medios internacionales.
Sin embargo, este asunto ha servido de excusa, una vez más, para un nuevo cruce de acusaciones entre el líder de los populares, Mariano Rajoy, y el presidente socialista. Esta vez, el PP habló de "ineficacia" en la gestión de los incendios en Canarias, a lo que el jefe del Ejecutivo respondió que "el PP ha vuelto a caer en su estrategia de primero criticar y después analizar" y añadió que "el Gobierno de Canarias, en el que participa el PP, ha sido el primero en destacar la coordinación de la acción del Gobierno central en la actuación ante estos incendios".
Así, a casi una semana de la declaración del primer incendio y cuando parece que lo peor ya ha pasado, el color naranja de las llamas que estos días han copado el monte canario se sustituye poco a poco por el negro que muestra la cumbre quemada.
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