COLPISA, Madrid
"Que ETA lo va a volver a intentar no es un temor, es una certeza". El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, advirtió ayer de que la amenaza planteada por la banda terrorista con la ruptura oficial del alto el fuego es más que real, pese a que aún no se haya hecho efectiva. El Gobierno ha optado por trasladar a la opinión pública el mensaje con toda crudeza para evitar el impacto político de un atentado con víctimas mortales tras casi dos meses de éxitos policiales contra ETA. A falta de entendimiento con el PP, busca el apoyo ciudadano.
La decisión de publicar las identidades y fotografías de los seis etarras buscados forma parte de ese movimiento. El Ejecutivo admite que una de sus principales obligaciones es garantizar la seguridad y tranquilidad de los españoles sin crear alarma social, pero en este caso, dice, la implicación ciudadana está justificada. Rubalcaba explicó que la propuesta partió de las propias Fuerzas de Seguridad del Estado y que dio su visto bueno porque la experiencia ha demostrado que es una táctica "eficaz".
El director de la Policía y la Guardia Civil, Joan Mesquida, afirmó, en esta línea, que el 20 % de la eficacia policial en la lucha contra el crimen organizado se debe a chivatazos o pistas proporcionadas por los ciudadanos y se mostró convencido -durante su intervención en un curso organizado por Baltasar Garzón, en Torres (Jaén)- de que la "especial sensibilidad" de los españoles hacia ETA ayudará a obtener resultados.
El hecho de que los ciudadanos de a pie pongan cara a los terroristas no sólo sirve para detectar su paradero en un momento dado. También puede aportar datos de por dónde ha pasado y aprovechar las pistas o indicios que dejó tras de sí (vehículos abandonados, zulos, documentación...). El 21 de julio la Policía Nacional consiguió localizar de ese modo en Vitoria -gracias a quienes fueron sus vecinos- el piso en el que había vivido hasta marzo pasado Ekaitz Agirre, huido tras la desarticulación del "comando Gipuzkoa".
Entre las fotografías hechas públicas por Interior el domingo se encuentra la de Ander Mujica, el etarra que el día 19 abandonó el taxi en que viajaba por la N-340 en Torreblanca (Castellón) y el mismo que, según cree la Guardia Civil, abandonó apenas un mes antes en Ayamonte un coche con material para explosivos. Desde entonces no se le ha podido localizar. Rubalcaba -que se reunió con el presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps- dijo que no hay ninguna novedad en la investigación.
La distribución de fotos de sospechosos es, en cualquier caso, una de las muchas medidas que implica el nivel de alerta dos, decretado en febrero con el juicio del 11-M ante la posibilidad de atentados terroristas y mantenido después por la ruptura del "proceso de paz".
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