R. BARRETO. Pto. de la Cruz
El pánico afloraba a los rostros de los cientos de evacuados de los caseríos y viviendas de Redondo, Llanito Perera, Las Abiertas y zonas aledañas a la masa forestal de Icod de los Vinos que ayer devoraba el incendio que se había iniciado a las 10 de la mañana en el lugar conocido como Los Campeches, en Los Realejos. Lo que en principio definía el consejero de Medio Ambiente del Cabildo de Tenerife como un mero conato de incendio, en declaraciones a Radio EL DÍA , era ya un incendio en toda regla en ese mismo momento, como pudo constatar este periódico sobre el terreno, a la altura del barrio de San José, en San Juan de la Rambla, desde donde se divisaban enormes lenguas de fuego que sobresalían sobre la copa de los árboles, matorrales y pinos, en dirección oeste, a medida que aumentaban el viento y el calor. Por encima de los 30 kilómetros por hora y los 40 grados centígrados y por debajo de una humedad relativa del 15 por ciento se daban las condiciones idóneas para que se propagara el fuego. Eran las 11 de la mañana y un helicóptero, auxiliado con personal especializado, vertía agua sobre las áreas calientes, pero resultaba insuficiente para aplacar a ese caballo desbocado, que corría a rienda suelta y a sus anchas por el monte.
Las condiciones adversas impedían una mayor capacidad de maniobra sobre el terreno, hasta que pasado el mediodía se aumentaron los efectivos humanos y medios materiales para detener el avance de las llamas, en un episodio que amenazaba con reproducir situaciones tan angustiosas y dramáticas como las vividas hace 25 años con el gran incendio de La Corona, que se extendió, prácticamente, hasta la masa forestal de la Isla Baja. Sin embargo, según ha trascendido a EL DÍA, el cuerpo de bomberos del Consorcio del Norte de Tenerife, con base en el Valle de La Orotava, fue movilizado dos horas después de iniciado el fuego, sobre las 12:30 horas, aproximadamente.
Sobre las 13:30 horas ya estaban operativos tres helicópteros y un hidroavión. Los helicópteros repostaban agua en la balsa de Tierras de Mesa en San Juan de la Rambla, con una precisión milimétrica, mientras que los efectivos de Protección Civil, Guardia Civil y Policías Locales de los municipios afectados acordonaron y acotaron los accesos para preservar la seguridad y controlar los accesos a las zonas de riesgo.
Las alcaldes de La Guancha y de Icod de los Vinos, Elena Luis y Diego Afonso, respectivamente, constituyeron sendas unidades de crisis y seguimiento del incidente, y se desplazaron a las zonas afectadas. La Alcaldía de Icod de los Vinos habilitó el pabellón situado junto al campo de fútbol como albergue de los vecinos desalojados de sus casas hasta que se sofoque el incendio, que a las 16:00 horas se extendía de forma imparable hacia la Isla Baja, haciendo recordar el drama de septiembre de 1983, con la agravante, entonces de que no existían los recursos técnicos y capacitación humana de ahora. La evidencia demuestra que este incendio se ha ido de las manos, tal vez influido por la simultaneidad de los registrados en La Gomera y Gran Canaria, con la consiguiente desviación de materiales y efectivos.
En Los Realejos se ha procedido a evacuar sobre las 12:00 del mediodía a los 80 niños, monitores y cocineros que formaban parte de un campamento infantil en el Aula de la Naturaleza Emilio Fernández Muñoz. Todos sus integrantes se encuentran ya en sus casas. Igualmente, hubo desalojo de 12 personas en la zona de El Andén, en Icod el Alto, como medida preventiva.
También se suspendieron los actos programados para estos días con motivo de las Fiestas del Carmen. En los barrios rurales icodenses se suspendieron también los festejos previstos. No estaba la situación para fiestas.
A medida que avanzaba la tarde y se aportaban los datos estadísticos de esta nueva catástrofe natural, se confirmaban los peores augurios en las áreas habitadas cercanas a la corona forestal de los cuatro municipios norteños afectados. El fuego obligó a desalojar viviendas y caseríos, mientras que se habilitaban albergues para acoger a lo desplazados en las instalaciones deportivas de Genovés e Icod de los Vinos. El pabellón icodense fue preparado para recibir a 150 refugiados del fuego. Una pareja alemana mostraba su pesar porque tuvo que dejar a los animales en su casa amenazada por el fuego, mientras era atendida por la teniente de alcalde, Isabel García (Partido Popular), quien destacó la coordinación de los servicios de atención en esta emergencia.
A las 21:00 horas siete familias se encontraban acogidas en el pabellón de deportes de Icod de los Vinos, mientras se hablaba de un total de 2.000 desplazados a otros albergues y casas de familiares y amigos.
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