Los termómetros marcaron a mediodía de ayer 41 grados en La Orotava, mientras en el Puerto de la Cruz, rondaban los 30 aproximadamente. Como se puede apreciar en la foto captada en el muelle pesquero del Puerto de la Cruz, la gente buscaba un alivio para su sofoco en el agua y el aire fresquito del mar. Las playas son recursos socorridos para atenuar la canícula, en el monte no hay quien pare. En las medianías el viento parecía una bocanada de aire cálido, verdadero fogaje. La gente pensaba que el verano se hacía de rogar, por eso de la panza de burro o cielos encapotados desde el Padre Anchieta (La Laguna) hasta la Isla Baja, pues no, ahí está con toda su fuerza, dispuesto a madurar las uvas remolonas.