CLAUDIO ANDRADA, S/C Tfe.
Esteban Domínguez (Los Realejos, 1945), cocinero y repostero de vocación, no tiene la menor intención de jubilarse, ya que desde muy joven y por necesidades económicas de su familia, tuvo que comenzar a trabajar y pronto. Antes de irse al servicio militar, entró en contacto con lo que ha sido y es una de las pasiones de su vida: la hostelería. Antes de entrar en el cuartel ya trabajó en una pastelería de unos alemanes unos años y al licenciarse del Ejército entró en el hotel San Felipe, luego en el Semiramis -ambos de 5 estrellas, recuerda- y, finalmente, llegó al Botánico, donde permaneció por espacio de 25 años. Domínguez es además, desde los años 80, colaborador de EL DÍA , de La Prensa y un avezado defensor de las tradiciones y la ciudadanía de su pueblo, Los Realejos, de donde no ha querido marcharse nunca, aunque toda su familia lleve ya muchos años en Santa Cruz.
-¿Supongo que conocería a muchas personalidades en el hotel Botánico?
-Allí les dimos de comer a los Reyes de España, al Príncipe Felipe, a las Infantas Elena y Cristina, los reyes de Suecia, jefes de Estado, etc.
-Se le nota en la voz que echa de menos la actividad, ¿no?
-Pues sí. La verdad es que echo de menos cómo se hacían las cosas antes. Ahora es todo congelado y en polvo. Lo que hacíamos era arte, y se hacía así porque había gente capaz de valorarlo. Incluso se publicaban creaciones de repostería. En una comida de EL DÍA y sus empleados hicimos una tarta en la que se reproducían las portadas de EL DÍA y Jornada Deportiva .
-Usted ha dedicado la mayoría de sus artículos a su pueblo natal. ¿Cómo ha evolucionado Los Realejos?
-Pues bueno, con la llegada de la democracia y de Santiago García, el primer alcalde tras el franquismo, socialista y con once concejales, se dedicó a cubrir las necesidades básicas de los barrios del municipio, abandonados hasta entonces. Mi barrio, Tigaiga, donde murió Bentor, no tenía agua potable, la luz era como la de un cigarrillo,?
-¿De qué año me habla?
-De no tanto, de hace 30 años. Hasta después de las primeras elecciones democráticas. Él -Santiago García- se metió en los barrios y dejó un tanto el centro, que tenía mejores condiciones de vida, Fíjese si ha cambiado Los Realejos que en la actualidad tiene unos 40.000 habitantes y en aquella época, la mitad.
-¿Y cree usted que juega el papel que le corresponde a nivel insular?
-Bueno, Los Realejos siempre ha tenido un papel relevante en la historia de Tenerife y de Canarias. No en vano, allí se firmó la paz o rendición de los guanches.
-Es de suponer que la nueva situación en el municipio tras las elecciones del pasado mes de mayo y el pacto no ha dejado a nadie indiferente en el pueblo, ¿verdad?
-Claro. El pacto entre Coalición Canaria y el PSC no se esperaba.
-¿Por qué?
-Hombre, porque esto ha sido querer enterrar a un partido político, que subió mucho en las pasadas elecciones, de 2 concejales pasó el PP a seis. Y, claro, asustaba un poco. Pero hay que decir que los dos concejales del PP en la pasada legislatura municipal, concretamente de Urbanismo y Hacienda, Domínguez y Ledesma, subieron esos cuatro concejales gracias a su trabajo. Pero para el pacto, uno de los dos partidos nacionales estorbaba, y finalmente fue el PP el que se quedó fuera, a pesar de que quien sacó las castañas del fuego la pasada legislatura fue el PP.
-Pero ¿se palpa en el ambiente de Los Realejos una contestación a ese pacto, o es algo ya asumido?
-No es tanto eso, sino que uno se entera después de las elecciones que Oswaldo Amaro se define como de centro-izquierda. ¿Por qué no lo dijo antes de celebrarse los comicios? ¿Por qué no dijo también que se subiría el sueldo en 12.000 euros? Pues porque seguro que si lo dice la gente no le vota.
-¿Le han traído problemas sus colaboraciones u opiniones en EL DÍA ?
-No. Lo único que me ha llegado es que parece que el alcalde no lee mis artículos, a lo que yo respondo que me parece bien. Lo único que hago es poner en la palestra aquellas cosas que no me gustan y que creo que podrían mejorarse. Y hace mal el alcalde en no leerlos, porque no debe olvidar que es el alcalde de todos, de los que le votaron y los que no.
-Parece que ya ha tenido algún encontronazo con el alcalde?
-No. Simplemente que un grupo de personas, conmigo a la cabeza, presentamos una propuesta para darle el nombre de dos calles a dos ciudadanos tinerfeños de relevancia y aún no nos ha contestado. Y se van a cumplir cuatro años ya.
-Vamos, que no les hace caso.
-Pues eso parece después de cuatro años, pero es que ni siquiera se ha dignado a respondernos con un no. La callada por respuesta. Otra cosa que veo es que es un alcalde de sillón que no sale por las calles a hablar con los vecinos necesitados.
-Y ¿por dónde respira políticamente Esteban Domínguez?
-Pues yo lo que quiero por encima de todas las cosas es que la gente viva bien, y me da igual que partido político lo consiga. De todas maneras, en los cuatro libros que tengo publicados sobre Los Realejos se ve que lo que me interesa es la historia de mi pueblo. A mí me encanta escuchar a las personas mayores porque son historia viva de Los Realejos.
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