Santa Cruz de Tenerife
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VIERNES, 27 DE JULIO DE 2007

Érase una vez...

La Federación de Gremios de Editores de España convocó por un día a personajes como Alatriste, Mary Poppins, Caperucita Roja o Don Quijote en la playa de Las Teresitas para que, bajo el lema de "Lee en la playa", animaran a los bañistas a iniciarse en la lectura.

FERNANDO A. FERRER, Tfe.

Había una vez una Federación de Gremios de Editores de España que quiso fomentar la lectura en la playa. Para ello, fue a Las Teresitas e invitó, entre otros, al caballero Don Quijote de la Mancha, al intrépido Alatriste y a la ingenua Caperucita Roja, para que, al grito de "¡lee en la playa!" animaran a los bañistas, y a todos en general, a tomar un libro entre sus manos y adentrarse en un mundo de piratas, de hidalgos y escuderos, de institutrices y novicias.

Los bañistas, sorprendidos, se arremolinaron en torno a estos personajes de leyenda y admiraron cautivos sus representaciones teatrales. Mientras las madres interrumpían por un momento su baño de sol para observar la gallardía de Alatriste, los jóvenes adolescentes no quitaban sus ojos de la bella Carmen y su abanico. Por el contrario, los niños, más inocentes estos, no podían creer que Pinocho, Caperucita Roja y el Capitán Jack Sparrow estuvieran allí para animarles a leer, "aunque sólo fueran las indicaciones de la crema solar".

Reunidos para la ocasión, ninguno de los protagonistas desfalleció por el calor, gracias en parte al viento que tradicionalmente sopla en Las Teresitas. Así, cada pocos metros se detenían para amenizar el baño con una divertida representación teatral en la que cada uno intentaba ganar lectores para su causa.

En la distancia, Manuel Martínez Fresno, concejal de Cultura y presidente del tagoror del Distrito Ofra-Costa Sur, vigilaba al tiempo que apoyaba esta "campaña divertida, fresca e interesante para promover la lectura en la playa".

"Bajo las órdenes" precisas del Ministerio de Cultura, estos personajes recorrieron de punta a punta la orilla intentando divisar a todo aquel que tuviera un libro, haciéndole compañía. Aquellos que cumplieron esta premisa fueron obsequiados con multitud de enseres orientados a facilitar la lectura bajo el sol veraniego, ya fuera un marcapáginas o un reposacabezas con parasol incluido.

Venidos desde la lejana Península ibérica, estos héroes de leyenda recorrerán las principales playas españolas en busca de lectores con los que aumentar el número de adeptos al mundo literario. Sin embargo, antes de continuar su periplo por tierras castellanas, la tropa comandada por el Capitán Alatriste no pudo sino alabar "el buen hábito de los canarios, uno de los pueblos que más leen en la playa".

Con el objetivo cumplido, Don Quijote quiso hacer un alto en su labor para dar un pequeño consejo a los futuros lectores, ya que "se puede crecer de dos maneras: grandes en tamaño pero con un cerebro pequeño y llegar a pocos sitios; o crecer un poco menos y crecer bastante más en inteligencia, experiencia y sapiencia, y eso, les abrirá todas las puertas del mundo". Palabra de Don Quijote.

 

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