EL DÍA, S/C de Tfe.
El Juzgado de lo Contencioso Administrativo de Santa Cruz de Tenerife ha desestimado el recurso de apelación interpuesto por un grupo de particulares contra el Ayuntamiento de Valle Gran Rey, después de que esta institución denegara una licencia urbanística para la realización de 56 apartamentos y garajes en una parcela anexa al Charco del Conde declarada como Espacio Natural Protegido.
Los demandantes presentaron en diciembre de 2004 un recurso contra el acuerdo de la Comisión de Gobierno del Ayuntamiento de Valle Gran Rey, del 4 de mayo de 2004, por el que se denegaba una licencia de obras para la construcción del espacio mencionado.
La sentencia del juzgado considera que en la ley 19/2003 de las Directrices de Ordenación General y las Directrices de Ordenación del Turismo de Canarias, se afirma que "en ningún casi se entenderá adquiridas por silencio administrativo licencias urbanísticas en contra de la ordenación de los recursos naturales, territorial, urbanística o sectorial aplicables".
A ello cabe añadir que el reglamento de las corporaciones locales recuerda que "si la licencia solicitada se refiere a actividades en la vía pública o en bienes de dominio público o patrimoniales, se entenderá denegada por silencio administrativo".
En el fundamento jurídico que se pronunció sobre un recurso anterior presentado por los demandantes y también desestimado, se afirma que "la zona donde se ubican los terrenos de referencia está declarada Sitio de Interés Científico", por lo que por norma "no se podrá establecer en su ámbito otra clase de suelo que la de un rústico" y que todas las determinaciones de Planes y Normas de Espacios Naturales protegidos prevalecerán sobre el resto de los instrumentos de ordenación territorial y urbanística".
En virtud de esta resolución judicial, el alcalde de Valle Gran Rey, Esteban Bethencourt, asegura que "esta sentencia no sólo da la razón a nuestro ayuntamiento, sino que, y es lo prioritario, recuerda que las zonas declaradas como Espacio Natural Protegido no están sujetas a criterios partidarios".
Bethencourt añade que "resulta vital para la calidad de vida de los vecinos proteger, sin titubeos, aquellas áreas del territorio que por su situación geográfica o por su riqueza de fauna y flora estén consideradas como espacios naturales".
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