Olvidándonos por unos días de la política local, es bueno comentar algo que nos alegra el corazón. Por ejemplo, del gran abanico de fiestas que, desde enero y hasta bien avanzado el otoño, llenan cada uno de los rincones de nuestro municipio y, claro, como Los Realejos es un pueblo tremendamente festero, y casi uno de los primeros de España, pues es bien sabido que los problemas cotidianos los solemos olvidar en estas manifestaciones festivas que de alguna manera alegran el corazón, olvidando por algunas fechas los avatares diarios.
Julio se presenta bastante movido, y en muchos barrios las fiestas ponen la guinda mejor esperada en ese gran pastel de las tradiciones y costumbres que por suerte, a trancas y barrancas, seguimos manteniendo. Y en este caluroso mes de julio, las fiestas en honor de Nuestra Señora del Carmen despiertan el interés de los ciudadanos. Fiestas de marcado carácter cultural, popular y mariano, que desde hace siglos se siguen conservando con el máximo respeto y cariño a esa preciosa imagen que los frailes agustinos nos dejaron, traída de uno de los más populares talleres de Génova. Antón María Maragliano es el autor de tan importante talla, a la que sus devotos del Valle consideran como su Reina y Patrona. Para esta celebración de su Octava, ya hemos preparado nuestro acostumbrado escrito. Pero también en julio celebramos en el popular barrio de Palo Blanco a la Virgen de los Dolores, a San José y al Niño Jesús. Fiestas éstas que reúnen en su plaza, iglesia y alrededores a muchos vecinos, amigos y familiares. También en el barrio de La Montaña festejamos a San Cayetano al finalizar julio y en los primeros días de agosto. Y de igual manera el barrio de la Piñera celebra sus fiestas en honor de la Virgen de Candelaria.
En agosto hay otras festividades, como son las fiestas en honor de la Virgen de las Nieves, en La Zamora-Grimona, Los Afligidos, en el Realejo de Abajo, y en el barrio de Icod el Alto a Nuestra Señora del Buen Viaje, entre otras celebraciones que por otros lugares del municipio se celebrarán.
En septiembre nos toca la cruz del castaño por la parte alta del municipio, y en el barrio de El Mocán también tendrán sus tradicionales fiestas en honor de la Santa Cruz, pero el Toscal Longuera es otro de los lugares a visitar, por allí se celebran las fiestas en honor de Nuestra Señora de Guadalupe, al igual que en el barrio de Tigaiga, que celebrará sus centenarias fiestas desde el 31 de agosto al 5 de septiembre. También en septiembre celebraremos los actos en honor del Cristo de la Rendención. Y ya en otoño nos llegan las de San Francisco, en el Realejo Bajo, y los actos religiosos en honor de la Virgen del Rosario.
En fin, son muchas las fiestas y celebraciones que desde enero hasta bien entrado octubre se celebran en Los Realejos. Algunos dicen que llegan a 84 celebraciones. Se nos hace imposible nombrarlas todas, pero entre las más relevantes sin duda alguna están las fiestas de mayo en honor de la Santa Cruz, San Isidro Labrador, Santa María de la Cabeza y Nuestra Señora de los Remedios, junto con las de julio, en honor de la Virgen del Carmen, pero también hay otras que llevan siglos y que no se han dejado de celebrar, como son las de San Vicente en enero, Afligidos, en agosto, junto a las del Buen Viaje de Icod el Alto, la Inmaculada, en Tigaiga, posiblemente las de San Pedro, y otras que necesitan un profundo estudio.
En resumidas cuentas, tanto los forasteros que nos lleguen en estas fechas veraniegas como los propios de la casa tendrán actos y cultos para venerar a estas imágenes, porque Los Realejos es un pueblo muy festero y novelero, además de conservar con el mayor celo y cariño este hermoso legado heredado de nuestros antepasados. Sin embargo, y por distintas dificultades, se han perdido muchas tradiciones vinculadas con la Cruz en muchas zonas, y rescatarlas en estos tiempos sería muy difícil dado el ato nivel económico que sus celebraciones suponen para la vecindad.
Hoy la política la dejamos a un lado. Ya habrá tiempo para seguir dando opiniones, y no consejos porque no serían aceptados, de cómo marcha nuestro municipio tras los últimos comicios. Eso sí, los políticos los veremos coronando reinas y dejándose ver la cara, mientras que la colaboración del Ayuntamiento para mantener las mismas es francamente muy poca o nula.
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