De Alberto Contador se hablaba muy poco. Ni antes de la prueba, ni siquiera después de los Alpes se podía intuir hasta donde podía llegar. Contador, que atacó seis veces, avisa cuando le entra el nervio. Baila encima de la bicicleta, con un estilo que hacía mucho tiempo que no se veía. Cuando arranca hace mucho daño. Hay un antes y un después en él desde su accidente en la Vuelta a Asturias. Un percance que estuvo a punto de costarle la vida y que le cambió personalmente. Le fortaleció tanto que la seguridad que muestra ahora mismo asusta en un chaval de 24 años que no parece tener techo. Es otra persona. "He intentado atacarle, pero no he podido llegar a soltarle. Al menos he podido afianzar la segunda plaza. Habrá que descansar y plantear la etapa del Aubisque. Hoy (por ayer) le he visto más flojo que otros días" explicó el corredor de Pinto. No sabía las veces que había atacado, seis, contando un amago que realizó y que no prosperó. El Tour se ha enamorado de Contador. Su idilio no ha hecho más que comenzar.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD