M. MARRERO, Tenerife
Llegar hoy en día hasta el perímetro donde se ubicará el futuro puerto de Granadilla resulta sencillo. Tan sólo es necesario coger el primer desvío de la TF-1 y llegar hasta el mar, justo al lado de la central de Granadilla, aunque resulta complicado hacerse a la idea con la inmensa y explanada de tierra de un lado y el mar al otro del proyecto que en unas semanas comenzará a ejecutarse. Aunque aún no han empezado las obras, la Autoridad Portuaria espera finalizar el puerto en 2011, ya que paralelamente a la ejecución del dique de abrigo, se licitarán los proyectos del muelle de ribera y contradique.
El nuevo puerto, que se enmarca dentro de la Plataforma Logística del Sur junto al aeropuerto del Sur y al polígono industrial, tendrá una serie de características concretas que harán de la instalación una infraestructura complementaria a la de Santa Cruz. Así, por ejemplo, la capacidad de atraque del muelle de ribera tendrá 650 metros. Ésta es la parte del puerto donde atracan los barcos y en la que se encuentran una serie de grúas para descargar los contenedores. Por otra parte, el contradique, que sirve para proteger del mar la zona de atraque, mide 155 metros.
Desde la Autoridad Portuaria se explica que se trata de un puerto comercial y, por lo tanto, "lo que interesa es que sea una infraestructura donde los barcos puedan realizar sus operaciones de la forma más rápida posible, es decir, que estén entre 12 y 36 horas".
En este punto cabe recordar que la Autoridad Portuaria adjudicó el 27 de febrero de este año las obras del futuro puerto por 114.582.734,45 euros y un plazo de ejecución de 37 meses a la unión temporal de empresas formadas por las entidades FCC Construcción, SA/Sato/Promotora Punta Larga, SA. Así, una vez que lleguen las máquinas a la zona de Granadilla para comenzar las obras, empezará el trasiego de vehículos y material que harán realidad el puerto. Los técnicos de Puertos señalan que se hará necesario, entre otros aspectos, explanar el terreno, llevar una planta de machaqueo de materiales así como una planta de hormigón. Lo primero será verter el material con un camión para comenzar a levantar el dique en talud hasta la altura del mar, y dicha operación se hace desde tierra.
En este sentido, cabe tener en cuenta la dificultad añadida de trabajar en el mar abierto, a expensas del estado del oleaje. La mayoría del material que se utilizará para ejecutar dicho dique llegará desde el desmonte que se realizará en el propio polígono industrial de Granadilla, por lo que se ahorrarán importantes costes en el transporte de materiales. En concreto, se extraerán hasta 5,5 millones de metros cúbicos que irán a parar de un lado a otro del municipio sureño.
Otra de las dificultades con la que ya se cuenta a la hora de construir un puerto en las Islas es la profundidad del mar, aunque en el caso de Granadilla las perspectivas son mejores, puesto que la profundidad máxima con la que se juega es de 50 metros. Esta distancia es corta, máxime comparándola con la del puerto de Santa Cruz, donde se alcanzan los 100 metros por debajo del nivel del mar.
La zona de tierra
Aunque cuando se habla de infraestructuras de este tipo se barajan períodos de tiempo a largo plazo, es necesario planificar detenidamente las fases necesarias para hacer que el puerto funcione. Así, para una infraestructura portuaria no sólo es necesario habilitar las infraestructuras del propio puerto, sino que requiere una gran superficie dedicada a las actividades como la descarga de mercancía o, en el caso de Granadilla, a la regasificación. En este sentido, los técnicos de la Autoridad Portuaria detallan que lo último en ejecutarse será la zona de tierra donde se podrá ubicar la terminal de contenedores, el área de graneles, la planta de regasificación o la zona comercial.
En concreto, llama la atención el dato que indica que la terminal de contenedores tendrá capacidad para mover hasta un millón de contenedores al año. Esta cifra hay que considerarla comparándola con la que hoy existe en Santa Cruz, en tres dársenas, donde se mueven 450.000 contenedores. Además, esta terminal cuenta con 260.000 metros cuadrados.
Otra de las áreas a tener en cuenta es la de graneles, donde se descargarán aquellas mercancías que vengan en grandes cantidades. En concreto, existen hasta 195.000 metros cuadrados dedicados a este fin. Por otra parte, estará la planta regasificadora que transformará el gas licuado que traerán los barcos en una serie de depósitos. A este fin se dedicarán 150.000 metros cuadrados.
Ya en una superficie inferior, de 124.000 metros cuadrados, se habilitarán una serie de instalaciones para la explotación del propio puerto, con oficinas comerciales, una sede de la propia Autoridad Portuaria y otras dependencias para albergar temas relacionados con el suministro. Y, en la zona más cercana al mar, estará la zona de descarga de mercancía general, a la que se dedican 57.000 metros cuadrados.
Aunque aún quedan años para que este proyecto se materialice, basta recorrer parte del polígono de Granadilla para comprobar cómo será el futuro industrial de la zona y cuyo suelo ya se encuentra reservado por un Plan Territorial.
En la actualidad, la zona empresarial está algo dispersa en el gran polígono industrial, ya que las naves se distribuyen repartidas, por lo que cabe esperar que la superficie será aprovechada y ordenada en el futuro por industrias, ya que este perímetro se considera una importante plataforma logística, única en la isla de Tenerife, dada su situación estratégica junto al aeropuerto Reina Sofía, el futuro puerto y el propio polígono industrial.
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