F.A. FERRER/H. GONAR, Tfe.
"Contentísimo" o "exultante" son palabras que definen el estado de ánimo que embarga a las familias "corralista" y "santiaguista", así como a los históricos de Pedro Anatael Meneses, cuando se les pregunta por su valoración de la asamblea que celebraron los socialistas de Santa Cruz el pasado jueves y que supuso un "volantazo" en la trayectoria del PSC.
Los socialistas chicharreros han afrontado las dos últimas elecciones municipales con la precariedad que condiciona tener su dirección en manos de una gestora. Ocurrió en 2003 y también en 2007. En ambos caso, la falta de unificación de criterios sobre el "caso Las Teresitas" les causó más daño que a los protagonistas de la tramitación del expedientes.
La agrupación local recuperó la vida normal de la mano de Florentino Guzmán Plasencia, quien se convertiría en uno de los hombres clave del secretario federal de organización, José Blanco, de la mano de Javier Abreu. El estratega gallego hacía números en Ferraz y necesitaba las agrupaciones de La Laguna, Santa Cruz, Las Palmas y Telde para preparar la salida a López Aguilar.
En La Laguna, Abreu puso su cargo a disposición del partido y salvó su sillón con la oposición del 45% de la militancia, incluidos históricos como Domingo Medina y Hernández Spínola. En Santa Cruz, donde Plasencia perdió después de hacer público su apoyo a los concejales que votaron a favor del convenio de Las Teresitas, todos los críticos hicieron un frente común, que tuvo su período de calentamiento en las primarias que suspendió Blanco, cuando Corrales había anunciado su disposición a concurrir, al igual que Meneses, hasta que Madrid impuso a Gloria Rivero. El jueves no sólo ganaron los críticos, sino que perdió Plasencia. Triunfó la "nueva ola" que se suma al líder, Juan Fernando López Aguilar, en detrimento de José Blanco que, como canta Alejandro Sanz, tiene su "corazón partío": perdió en Santa Cruz, pero mantiene a Abreu en La Laguna, por los pelos, eso sí.
Los buenos resultados de Santa Cruz dan alas a Santiago Pérez y José Miguel Rodríguez Fraga y, lejos de otras versiones, la capital podría liderar la permanencia del alcalde de Adeje en la dirección del partido en Tenerife y que obligaría a López Aguilar a quedarse.
José Manuel Corrales.- El nuevo secretario parece que no acaba de creérselo y reconoce que lo acontecido el pasado jueves fue "casi un milagro". Sin embargo, y a pesar de que algún militante histórico le dijo que le resultaba imposible concebir la victoria porque siempre estaban acostumbrados a perder, Corrales quiso descartar este componente divino asegurando que "cuando se trabaja bien, con ideas claras y un buen proyecto, se obtienen resultados como éste".
Gran parte del éxito de la iniciativa de un equipo para el cambio se debió al "enorme esfuerzo para hacer llegar el mensaje tanto a los afiliados como a los que le expresaron su apoyo incondicional", indicó el nuevo secretario general del PSC en la capital tinerfeña. Y es que Corrales sabía que "Florentino Guzmán controlaba el aparato del partido, por lo que era muy difícil que sus argumentos calaran en la sociedad".
Corrales quiso mandar un mensaje integrador, de unidad en el partido, porque "no ha habido vencedores ni vencidos, quien ha ganado es la democracia, el partido y Santa Cruz". Si bien matizó que "a partir de ahora los votantes podrán percibir en el PSC una alternativa nítida y no una jaula de grillos. De hoy en adelante pasamos página de una etapa de convulsiones y no habrá más espectáculos públicos como los últimos meses". Corrales desea contar con su "compañero y amigo, Florentino Guzmán", del que está seguro que mantendrá su lealtad con el partido y la organización. "Como buen demócrata, sabrá acatar las decisiones de la mayoría y luchará para que tengamos los mejores resultados en los comicios de 2011". Incluso prometió que integrará a "los miembros de la otra candidatura en la ejecutiva".
Florentino Plasencia.- La parquedad en palabras del que fuera dirigente de la agrupación local, Florentino Guzmán Plasencia, contrasta con la locuacidad de Corrales. No quiso más que reafirmarse en lo expresado justo después de conocer su derrota, cuando aseguró que "cuando uno afronta un proceso electoral, nunca tiene certeza de lo que va a pasar. En estos procesos internos unas veces se gana y otras se pierde, y ahora lo que toca es sumar y hacer equipo".
El ex secretario general aseguró que "lo que toca es apoyar a la nueva dirección, ya que han sido los militantes quienes han asumido democráticamente el cambio de rumbo. El partido tiene un futuro impresionante por delante debido al magnífico desarrollo de la asamblea, a la cohesión mostrada y a la suma de intenciones de proyecto".
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