EFE, Madrid
La nueva directora del Cervantes, Carmen Caffarel, dijo ayer que el Instituto proseguirá con "su ambicioso plan de expansión" por el mundo, aunque destacó también "la necesidad urgente" de dar un salto cualitativo hacia el campo de "las tecnologías de la información y la comunicación".
Ésta fue una de las prioridades que expuso Caffarel al tomar posesión de su cargo en la sede central del Cervantes, en un acto al que asistieron, entre otros, su antecesor y actual ministro de Cultura, César Antonio Molina.
En su discurso, Caffarel se mostró partidaria de que el Cervantes impulse "con decisión" la imagen del español como "lengua eficaz, útil y práctica", y para ello consideró "imprescindible" fomentar su aprendizaje entre los diferentes profesionales, porque resulta "beneficioso para su actividad", y "promover la presencia del español en los planes de estudios universitarios".
Caffarel, que manifestó "el enorme orgullo" que siente por ser la primera mujer que dirige el Cervantes, cree que esta institución tiene que proseguir con la promoción exterior de las otras lenguas cooficiales de España y de su producción intelectual, labor que constituyó uno de los pilares de la actuación de su antecesor.
Al difundir esa riqueza, el Cervantes mostrará "plenamente" cómo son los españoles: "plurales, abiertos y deseosos de compartir con los demás nuestro patrimonio lingüístico", dijo Caffarel, para anunciar también la colaboración "con las instituciones representativas de las lenguas de España".
La nueva directora, de 54 años, subrayó que el Cervantes "requiere de la ayuda tanto de la Administración como de la sociedad civil", que deben "ser generosas" para garantizar su "imprescindible desarrollo".
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