Santa Cruz de Tenerife

Un activista saharaui inicia en Canarias un viaje de denuncia y de cura de las secuelas de torturas

Santa Cruz de Tenerife, EFE
14/jul/07 12:55 PM
eldia.es
El activista saharaui Mohamed El Mami / EFE
El activista saharaui Mohamed El Mami / EFE

El activista saharaui Mohamed El Mami ha iniciado en Canarias un viaje por Europa en el que pretende recibir tratamiento médico por las secuelas de las torturas que denuncia haber recibido, y para expresar su temor de que Marruecos comience a abandonar en "zona de nadie", junto a la frontera con Mauritania, a los defensores de los derechos humanos.

Mohamed El Mami, presidente del comité contra la tortura en Dakhla, en las zonas ocupadas del Sahara occidental, afirma en una entrevista que Marruecos "está haciendo de mí un laboratorio, un experimento como harán con todos los defensores de los derechos humanos, echarlos fuera de la frontera y dejarlos abandonados" en el desierto.

El Mami, de 29 años y cuya familia continúa en Dakhla, se refiere al abandono que, en su opinión, sufrió el 26 de febrero de 2006, cuando viajaba desde Dakhla hasta Nouadhibou (Mauritania), y en su versión fue detenido y torturado al llegar al puesto de control de la policía marroquí en el interior del muro defensivo.

Según El Mami, las fuerzas de seguridad marroquíes le quitaron todos sus documentos y le arrojaron en una "zona de nadie", en un campo lleno de minas antipersonas y antitanques, "sin papeles, convertido en una persona inútil y sin perspectiva de adónde ir".

"Estuve más de cinco días tirado con un sol abrasador y con frío por las noches y sin comida, y sobreviví gracias a algún coche que pasaba por la frontera", asegura.

Mohamed El Mami se hallaba en viaje hacia Mauritania para recibir asistencia médica después de que "todas las puertas de los hospitales" en las zonas ocupadas del Sahara se le cerrasen "por orden de las autoridades marroquíes", tras veinte días sin recibir atención por los golpes que sufrió públicamente hasta perder la conciencia, en una plaza de Dakhla, por parte de unos 18 agentes.

Anteriormente el activista había denunciado su detención y tortura durante doce horas en la comisaría central de la policía marroquí en Dakhla, en abril y mayo de 2005, por grabar con cámaras de teléfonos móviles la represión contra la población saharaui.

También asegura que en enero de 2006 fue nuevamente detenido y torturado tras una manifestación pacífica para reivindicar el respeto a los derechos humanos.

Recuerda El Mami que en esa ocasión fue golpeado de una manera "salvaje y brutal" en piernas, brazos, codos y rodillas "y me machacaron el cuerpo hasta quedarme casi inútil".

Como no recibió asistencia sus piernas comenzaron a hincharse y casi no podía moverse, por lo que recurrió a curanderos y a la medicina tradicional, pero al ver que su estado se agravaba decidió acudir a Mauritania.

Tras cinco días abandonado y sin papeles sus familiares buscaron la intercesión del Gobierno marroquí para que pudiese acudir al hospital de Nouadhibou, lo que finalmente consiguió bajo amenazas de castigo a uno de sus parientes si la documentación no era devuelta, en su opinión.

En cuanto mejoró un poco su estado comunicó su situación a organismos internacionales de defensa de los derechos humanos y pudo viajar a Europa, aunque Marruecos no le concede el visado, gracias a la Comisión Española de Ayuda a los Refugiados (CEAR) y a los datos de sus familiares archivados en Mauritania de la época en que Dakhla era colonia de dicho país.

Mohamed El Mami llegó a Las Palmas de Gran Canaria hace cinco días para gestionar la asistencia médica que espera recibir en Sevilla, y además pretende buscar en Europa "una tribuna" para denunciar las "flagrantes" violaciones de los derechos humanos en los territorios ocupados del Sahara.

El activista también quiere que esta denuncia pública contribuya a que las autoridades marroquíes le permitan regresar a su casa en Dakhla, junto a su familia, de la que cree que será víctima "de mucha presión" porque "los marroquíes son capaces de todo, no tienen límites", afirma.

La situación en Dakhla es "crítica y triste" porque por su localización geográfica "es como una isla y está bloqueada", y con la política de colonización marroquí sólo el 20 por ciento de sus habitantes son saharauis.

Otro de los propósitos de Mohamed El Mami es el de intentar que, con base en el derecho español, se puedan denunciar estos hechos "para que cese tanta tortura y persecución a los saharauis", pues opina que existe "cierto bloqueo" informativo sobre lo que ocurre en estos territorios.

Además pretende convocar concentraciones ante los principales consulados y embajadas marroquíes en Europa y coordinar una plataforma de lucha y resistencia integrada por activistas que viven en el Sahara ocupado y por organismos internacionales con el fin de "presionar" a Marruecos a que cesen "tantas injusticias contra mi pueblo".