VÍCTOR MARTÍN, Garafía
23.00 horas. Roque de los Muchachos. Reina la oscuridad y el silencio. El príncipe de Asturias se encarga de introducir los códigos que articulan el nacimiento del Gran Telescopio de Canarias. Es grande. Enorme. Un espejo de 10,4 metros, nadie en el mundo tiene una lente igual, mira al cielo. Observa, casi de forma desafiante, sin disimulos, la Estrella Polar, astro que siente el calor diferente de una nueva mirada, más fuerte y profunda que cualquier otra jamás registrada.
Es tarde. Abajo, en las "llanuras" de la Isla Bonita, todos duermen. Arriba, con mezcla de sensaciones, el ambiente es diferente, contrapuesto. A 2.443 metros de altura, en el mirador más prestigioso de La Palma, el Grantecan se mueve despacio, seguro. Es la puesta en escena del proyecto científico más emblemático liderado por España, bajo la batuta del Instituto de Astrofísica de Canarias y con el apoyo de México y EEUU. Le queda prácticamente un año de pruebas, de ajustes, de puesta a punto de modernos sistemas, de los más avanzados, pero ya desprende una confianza casi chulesca, ganas por rastrear el Universo en busca de nuevas estrellas, de mostrar a la humanidad las características de los agujeros negros y desvelar los elementos químicos generados tras el famoso Big Bang. Su meta soñada, que la tiene, es descubrir algún planeta similar a la Tierra en otras galaxias. Nunca se sabe. Siempre es bueno tener una segunda opción.
En el contacto con los científicos implicados en el proyecto, en la propia organización, hay un mensaje claro que parece, se intuye, que ha sido estudiado una y mil veces antes de ser transmitido. Se quiere dejar claro, para todos, que la importancia del Grantecan no está simplemente en ser el telescopio más grande del mundo, un dato tan decisivo como inoperante por sí mismo. En la "sala de máquinas", donde casi nadie tiene acceso, están guardados otros secretos igual de vitales, instrumentos científicos de última generación que hacen aún más grandioso al "vigilante" celeste, como el OSIRIS y CanariCam, que ya están instalados, o los instrumentos de segunda generación EMIR, FRIDA y CIRCE, que se ubicarán en los próximos meses.
La llegada del Príncipe.- El Príncipe Felipe llega a media tarde. Los medios lo esperan. Es la visita crucial del acto. Una carpa llena de fotógrafos, cámaras y autoridades regionales e insulares lo esperan. Entre ellos destaca la presencia del presidente de Canarias, Paulino Rivero. Es su primera aparición pública como sucesor de Adán Martín.
Tras los discursos del director del Gratecan, Pedro Álvarez; del rector del IAC, Francisco Sánchez; de la ministra de Educación y Ciencias, Mercedes Cabrera, y del propio presidente regional, sube al atril Felipe de Borbón. Lo hace con paso firme. Conoce el recorrido. Su esbelta figura parece apuntalar el cielo. Sabe que aquella estampa de naturaleza y cielos limpios es la misma que pisó hace ya siete años cuando entre sus manos puso la primera piedra del cazador de las galaxias.
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